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La polémica sobre 1492, "año del contacto"

El congreso de escritores iberoamericanos de Sevilla no se pronuncia sobre el V Centenario

Estaba cantado. Después de un protocolario coloquio sobre la situación al castellano en diversas regiones del mundo, los participantes en el congreso de escritores iberoamericanos de Sevilla entraron a bocajarro el 92. De forma apasionada. Tras un sinfín de opiniones -críticas mayoría-, el escritor valenciano afincado en Londres Vicente Soto zanjó la discusión proponiendo jocosamente la definición de "año del contacto" para el polémico 1492.

La solidaridad con el escritor Salman Rushdie y la condena de la actitud del régimen islámico de Irán ante la novela Versos satánicos han sido los únicos acuerdos idoptados por los cerca de 80 escritores iberoamericanos y españoles que desde el pasado viernes han participado en el congreso de Sevilla. La propuesta presentada por el presidente de la asociación Colegial de Escritores (ACE), Raúl Guerra Garrido, fue aprobada por el congreso.Entre los objetivos del congreso figuraba el de debatir las afluencias recíprocas entre las culturas españolas e indígenas. La diversidad de opiniones de los congresistas en torno al V centenario ha impedido que del encuentro hayan salido conclusiones específicas al respecto", señala el secretario del congreso, Andrés Sorel.

La postura más extremadamente crítica de las vertidas durante el debate fue la del escritor ecuatoriano Jorge-Enrique Adourn quien se preguntó cómo se puede calificar de encuentro el descubrimiento de América. "Si no llega a casa, viola a la mujer, roba tus pertenencias y además te mata, no creo que sea oportuno hablar de encuentro", afirmó el escritor, que ha propuesto al Gobierno de Ecuador un programa para la celebración en Quito de un congreso continental, bajo el escueto lema América Latina: 500 años. "Porque somos eso, americanos y latinos, y nos enorgullecemos del mestizaje étnico y cultural. Uno no puede estar orgulloso de ser mestizo sin renegar del padre o de la madre", subrayó Adourn.

Manuel Vázquez Montalbán comentó en los pasillos congresuales que el 92 puede ser una de las fechas más "oprobiosas" de nuestras efemérides culturales. "Por quedar bien con los indios, con Pizarro, con Colón y con el Pentágono, el 92 puede resultar un tuttifruti incomestible". Para el creador del popular Carvalho, esta circunstancia hace peligrar la gran ocasión de una reflexión, "no sólo sobre el descubridor y los descubridores, sino sobre el imperialismo y los rastros del mismo". Vázquez Montalbán apuesta por una "complicidad de la emancipación desde la tolerancia".

'Leyenda negra'

Más moderada resulta la opinión de Mario Onaindía, que considera que la transición democrática de España ha roto la leyenda negra. "España", dice el autor vasco, "podría ser un modelo para los países latinoamericanos, en el sentido de cómo ha asumido otras lenguas y culturas. Entrar en otros aspectos no conduce a nada; Pizarro no va a devolver el oro americano".De parecida actitud es el escritor argentino Horacio Vázquez Rial, que afirma que no hay que discutir la fecha, sino aprovecharla para revisar la historia. Aunque utiliza con total naturalidad la expresión leyenda negra -que atribuye a motivos económicos-, Vázquez Rial no circunscribe ésta a la actuación española, haciéndola extensiva a los posteriores Gobiernos independientes. Para el también argentino Osvaldo Soriano, la forma en la que se está preparando la conmemoración es una muestra de lo segura que se siente España, "al afrontar un pasado que no le es favorable desde el punto de vista humano". Soriano atribuye a esta circunstancia el que España esté organizando el 92 mirando hacia el futuro.

De diferente parecer es el escritor jerezano José Manuel Caballero Bonald, al que no le gusta el enfoque "de vencedor, de ocupante, de colonizador" con que se está tratando el 92. "Ese excesivo triunfalismo, que ahora, con una buena dosis de eufemismo, se llama encuentro, debe ser un examen de conciencia de lo que ocurrió, lo posiitivo, y lo negativo. Quizá lo primero fue algo y lo segundo más", matiza el autor de En casa del padre.

El narrador mexicano Arturo Azuela centró la polémica literariamente: "La fecha debe ser una especie de resurrección de todas las culturas, con sus simbologías, diferencias y utopías. Es la gran oportunidad para renovar nuestro idioma. común, desde Roa Bastos hasta Carlos Fuentes, desde Octavio Paz hasta Rafael Alberti".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de febrero de 1989