El hijo de Salzburgo
Estremece recordar, ante la muerte de Thomas Bernhard, la nota periodística que el escritor colocó como antesala del primer volumen de su saga autobiográfica, El origen. La nota dice así: "Dos mil personas intentan todos los años en el land federal de Salzburgo poner fin a su vida, y una décima parte de esos intentos de suicidio tienen desenlace fatal. Con ello, Salzburgo ostenta en Austria, a la que con Hungría y Suecia corresponde el mayor índice de suicidios, la marca nacional".
En realidad, Bernhard no había nacido en Salzburgo, y ni siquiera en Austria, sino en Holanda, en Heerlen; pero eso fue más que nada un accidente, una pura casualidad, debida a una situación conflictiva de sus progenitores, ya que desde niño vivió en Austria, y en Salzburgo pasó su infancia y juventud y realizó sus estudios. El mismo escritor lo ha contado todo minuciosa, exasperada y repetitivamente en la citada saga autobiográfica, compuesta de cinco volúmenes independientes pero que se encadenan entre sí. El primero fue El origen (1975), al que siguieron con fulgurante y sostenida velocidad El sótano (1976), El aliento (1978), El frío (1981) y Un niño (1982). Thomas Bernhard era hijo natural de un carpintero y una joven burguesa -hija de un escritor- austriacos, pero que se separaron antes del nacimiento del escritor. La madre, para evitar el escándalo, había huido a Holanda, y Thomas Bernhard no conoció jamás a su padre. Al año, el niño vivía en Viena, en casa de sus abuelos matemos, con quienes residió hasta que, cuando contaba seis años de edad, su madre se casó con un peluquero y se llevó a su hijo a vivir a Traunstein; desde 1943, Thomas estudió interno en Salzburgo, donde poco después se instalaría su familia.Aquí arranca precisamente El origen, un alegato monocorde, exasperado y brutal contra el sistema educativo austriaco, contra el nacionalismo y el catolicismo y contra la ciudad de Salzburgo. En El sótano, el niÍsmo personaje, el niño Thomas Bernhard, o al menos su voz, toma un buen día una decisión, y en lugar de encaminarse al colegio, toma el rumbo contrario y consigue un puesto de aprendiz en una tienda de ultramarinos. De la vida absurda anterior pasa a tomar contacto con la realidad social y laboral, con las gentes humildes de la posguerra, en un país arruinado, corrompido, miserable y ocupado. De ahí nacerá el radicalismo del escritor, su ira y la fría cólera contra la sociedad en la que le ha tocado vivir.
La ciudad ideal
Salzburgo, la ciudad ideal, centro del arte y la cultura, con sus grandes genios, sus músicos, sus festivales y su grandiosa arquitectura, es precisamente al final el centro de todos los horrores, la sede de la muerte. En el tercer volumen, El aliento, Bernhard relata cómo una grave e inesperada enfermedad le obligó a interrumpir tanto su vida de aprendiz como sus estudios musicales, precozmente emprendidos también. La enfermedad le arranca de su vida anterior y le enfrenta con Ios misterios del dolor y la muerte, lo que al final tendrá la virtud de iluminarle definitivamente y así poder colocar todo en su sitio.
En el cuarto volumen, El frío, Thomas Bernhard describe su lucha contra la muerte y la enfermedad, decide curarse, y lo consigue a través de la música y la literatura. Y finalmente, el quinto y último, Un niño, abre y cierra la serie, pues abarca desde su nacimiento hasta su entrada en el internado de Salzburgo, a través de aquellos duros años del nazismo y la Segunda Guerra Munodial.
Ttomas Bernhard deja una obra considerable: cinco libros de poemas, un libreto de ópera, dos guiones de cine, 19 novelas, 17 obras teatrales, cinco libros de relatos breves y otros tantos de autobiografía forman una obra inclasificable, discutida, pero le una fuerza poco común.
Acaba de morir uno de los escritores más impresionantes de nuestro tiempo, un personaje molesto y perturbador, frecuente provocador y acusador en contra de su propio país.
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