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Crítica:TEATRO
Crítica

Una nadería, un cuento

Dentro del teatro de Francisco Nieva, este Corazón de arpía es menor. Habla el autor de "género chico", o de "nadería", y es un juego escénico -que no llega a ser una obra- con algunos de los fantasmas preferidos por Nieva en su teatro más valiente: el andrógino, que aparece en tantas de sus obras, la arpía en tanto que mujer, monstruo suave, diva y esclavizada. El fauno, la vacante... papeles de la sexualidad fuera de lo que llamamos normal desde los cuales se puede bombardear verbal y escénicamente esa llamada normalidad. Muchas de las obras de Nieva contienen estos mismos elementos, y lo que aqui vemos es, sobre todo, como un recuerdo de aquel otro teatro rupturista. La mayor novedad es la de la Arpía: este papel es el más original, interpretado por la cantante Anna Ricci, entre recitativos y casi arias, música compuesta oportunamente por Tomás Marco; en la parte musical hay también un narrador que es al mismo tiempo percusionista que subraya momentos y discursos con una variedad de instrumentos que subrayan el carcater bufo, aristofanesco, de personajes y situaciones.El tono es el de burla y humor, y la historieta que se narra apenas es un pretexto, con algunas sorpresas, para un escenario blando y móvil, animado por actores -del propio Nieva-, para una charla en la que se apura el juego de la palabra, para obscenidades moderadas y risueñas. Y para nada más. La interpretación está teatralizada en tono de cuento (como los colores de figurines y decorado) y de ella brota, como una grata excepción, Anna Ricci.

Corazón de arpía

De Francisco Nieva. Música de Tomás Marco. Intérpretes: Anna Ricci, Paco Torres, Manuel Fernández Nieves, Luis Hostalot, Pilar Ruiz, Francisco Maestre. Dirección: Francisco Nieva. Escenografía de Francisco Nieva, vestuario de Cidrón, iluminación de Juanjo Granda. Compañía de Francisco Nieva en la Sala Olimpia (Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas), 2 de febrero.

La obra dura hora y cuarto, durante la cual se escuchan algunas risas y algunos aplausos que se formalizan al final reclamando a todos los participantes en esta empresa que Nieva califica de modesta y que efectivamente lo es. Aunque con rasgos propios y originales que la hacen más simpática que algunas superproducciones pretenciosas.

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