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CARTAS AL DIRECTOR

Sobran pacientes

. Arganda del Rey, Madrid.

Cómo el super Leguina se ha cubierto de gloria con la intromisión de la Comunidad de Madrid en la Seguridad Social está en boca de todos los que necesitan de los nuevos servicios médicos creados al amparo del hospital Gregorio Marañón, antes Francisco Franco. Cualquiera puede perderse con facilidad en la burocracia kafkiana montada al efecto. Además de la tradicional cartilla y el DNI, se necesita una cartulina o ficha de identificación, tarjeta de plástico, volante extendido por el médico de cabecera y sellado por la inspección, con caducidad mensual (cuando una tromborradiografía puede llevarle varias semanas), inclusión en las listas -que nunca aparecen- para petición de día y hora, interminables y abominables colas... Usted puede eternizarse antes de que le diagnostiquen o curen su dolencia. Pero, si alguien muere en el camino, tanto mejor, el enmerdador oficial del reino quedará satisfecho. En la Seguridad Social, lo que sobra son pacientes.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de diciembre de 1988