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Crítica:CINE

La homosexualidad como crítica

Taxi al Cairo es una de esas películas cuya autoría es inseparable de la personalidad de su máximo responsable, Frank Ripploh, que la ha producido, interpretado, dirigido y participado en su guión. Aunque el realizador se opone al concepto de cine homosexual, la tentación de etiquetarla en dicho apartado posee defendibles argumentos, a pesar de poder encuadrarla con total evidencia en la comedia alemana actual, que, por otros caminos que Doris Dorrie, efectúa una crítica irónica sobre su sociedad, y reflexiona sobre la relación de la pareja.Pareja, en el presente caso de conveniencia, formada por un homosexual y una heterosexual, pero que evidencian rasgos comunes con los que aparecen en los matrimonios convencionales.

Taxi al Cairo

Dirección: Frank Ripploh. Guión: Tamara Kafka y Frank Ripploh. Fotografía: Udo Simincic. Música: Peter Breiner. Producción: Frank Ripploh. República Federal de Alemania, 1987. Intérpretes: Frank Ripploh, Christine Ncubauer, Udo Schnek, Nina Schuenly, Domenica Niehoff. Estreno en Madrid: cine Bellas Artes, en versión original.

El director Frank Ripploh coloca una excepción, la homosexualidad, en un contexto social general, y así consigue universalizar y normalizar con mirada comprensiva la existencia de su protagonista dentro de una sociedad en la que no sale peor parado que los otros arquetipos elegidos.

Feísmo

El cineasta Frank Ripploh, que recibió el Premio Max Ophuls en 1981 por Taxi al WC, entre otros galardones, utiliza en Taxi al Cairo una estética próxima al feísmo, algo chillona, sobre todo en el tratamiento del color, mientras la cámara se preocupa por recoger funcionalmente el discurso planteado por la comedia, cuyo humor de variable grosor, y no siempre efectivo, se alterna con toques emotivos en una narración que no elude la reiteración de desnudos, pero sin incidir en las procacidades que su tema podía ofrecer.Más que por sus valores formales, el interés que despierta el presente estreno proviene de la curiosidad que suscita la declaración de principios de Frank Ripploh y del lugar que ocupa en la comedia alemana el polifacético y prolijo cineasta treinteañero, cinematografía que, pasada la moda del cine político, busca en la comedia el vehículo para criticar a una sociedad opulenta que no acaba de solucionar los eternos problemas del hombre. La película Taxi al Cairo, por todo ello y a pesar de ser un título menor, tiene suficiente interés para ser vista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de noviembre de 1988

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