Ballenas
Quiero manifestar -¿a quién?- mi asco, que surge de una angustiosa impotencia ante ciertas cosas que, por esperpénticas, no dejan de ser menos lacerantes y patéticas. La noticia es de actualidad: tres ballenas rezagadas han quedado atrapadas en los hielos de Alaska. Se abrió un pasillo, derritiendo hielos con una catarata de lagrimones fáciles, hipócritas, sensibleros y oportunistas.Si tanto preocupan tres ballenas a estas buenas gentes, ¿por qué no denuncian la matanza masiva ballenera que realiza Japón? Terribles y devastadores tifones asolan estos días las costas centroamericanas y filipinas.
Campos arrasados, pueblos desaparecidos, muerte y ruina. Nicaragua no tendrá ayuda del Gobiemo norteamericano porque, según se argumenta, serviría para obtener ayuda gratis a los dirigentes sandinistas para atacar a la contra. ¿Cuántos barcos, aviones o expedicionarios EE UU-URSS han ido a rescatar a esos pobres náufragos filipinos perdidos en el mar?
Para qué seguir. Cada vez me pregunto más a menudo adónde nos conducen estas sociedades tan civilizadas, donde vende más una ballena que miles de muertos


























































