Solchaga advierte que tomará medidas estabilizadoras si los salarios crecen por encima del 5% en 1989

La discusión de si el proyecto de Presupuestos del Estado para 1989 es compatible con los objetivos macroeconómicos del Gobierno, centró ayer tarde las cuatro primeras horas de debate a la totalidad del texto del Gobierno por el pleno del Congreso de Diputados. El ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, defendió que sí y culpó a los salarios de la inflación, para advertir que si suben más del 5% y amenazan el objetivo del 3% éste será revisado al alza y se tomarán medidas estabilizadoras.

El ministro explicó que los costes financieros y los precios de las importaciones apenas generan inflación. "Para bien o para rnal", dijo, "los salarios son,decisivos. Ésta es una cuestión numérica y no ideológica".

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Solchaga reiteró que, si los salarios suben más de lo considerado compatible en los escenarios macroeconómicos "antes o después habrá que tomar medidas de estabilización", que tendrían un coste elevado e indeseable para el Gobierno. "Otra solución mejor pasaría por la concertación, aunque ésta sólo tiene sentido si estamos dispuestos a discutir los salarios y el salario social".

Mientras que Solchaga recabó para el Gobierno socialista el haber sido el primero "en la noche de los tiempos" que se fija objetivos de inflación, y nadie le recordó los precedentes inmediatos, el portavoz de AP, Manuel Renedo, dijo que, "si no pueden cumplirlas, mejor es que no hagan previsiones e induzcan a engaños".

Menos números

Hubo menos discusión de los números que en años anteriores. Lo que solchaga calificó de "una auténtica eclosión de oportunidades" o una transformación radical que afecta a las relaciones de clase o de poder", era descrito por Manuel Renedo (AP) como "una bonanza quizá pasajera que permite grandes beneficios a pocas personas"; por José Ramón Lasuen (CDS) como "un gigantesco carnuflaje, una campaña de euforia falsa" para justificar una política de resultados antisociales y unos presupuestos electoralistas, y por Miquel Roca (Minoría Catalana) como los resultados "de una política económica contradictoria, poco previsora, improvisada y falta de sensibilidad social, que se corresponde con estos presupuestos recaudatorios, expansivos, sin voluntad de control de déficit público".Para Solchaga, los Presupuestos avanzan en "una política social justa", compatible con los equilibrios macroeconómicos y que garantiza "la ascensión vertical de clases sociales" por el acceso a la educación, la sanidad, la justicia y la mejora de pensiones. Renedo dijo que ninguno mejora desde 1982 y que "la recaudación fiscal es el único que ustedes son capaces de que funcione".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de octubre de 1988.

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