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Morey analiza los componentes narrativos de la filosofía

El filósofo Miguel Morey, de 38 años, catedrático de filosofía de la universidad de Barcelona, es partidario de asumir el comportamiento narrativo que hay en la propia filosofía. Tras su primer estudio publicado, Lectura de Foucault, de corte académico, decidió ofrecer un vehículo para su discurso de reflexión que "no estuviera sujeto a las reglas del género filosófico". De esta forma se pudo expresar de una forma más abierta en su libro Camino de Santiago, y en el más reciente, El orden de los acontecimientos. Su último trabajo lleva el subtítulo de Sobre el saber narrativo, y su preocupación actual va en la dirección de los planteamientos del seminario Narración filosófica versus narración literaria, que, dirigido por Rafael Argullol, profesor titular de Estética de la universidad de Barcelona, se desarrolla durante esta semana en la UIMP, de Santander. Morey ofreció ayer una conferencia sobre Tiempos y relato.Miguel Morey considera que una forma de analizar la crisis y el nihilismo contemporáneo pasa a través de una filosofía que asuma sus componentes narrativos, es decir, todo lo que hace referencia a los modos de contarnos los acontecimientos y darles sentido, tanto de forma individual como cultural. "A partir de la narrativa se abre un espacio a otros problemas, desde la temporalidad de las cuestiones políticas".

Para el autor de El hombre como argumento, el propio discurso filosófico se ha interpuesto en la difusión de las ideas, ya que con frecuencia "sólo se considera filosofía lo que se escribe para los filósofos". Morey observa cambios en esta situación, al tener una "buena academia", con discursos académicos honestos y bien escritos por filósofos y .aperturas muy estimulantes al ensayo". Considera que el trabajo de profesores y escritores no tiene el alcance que merece, al ser las "condiciones institucionales, como bibliotecas, revistas o muy dramáticas".

Ejemplo de apertura

Morey cree que el interés que muestra la sociedad por los filósofos se debe a que cada día se sabe menos lo que ocurre, hay una necesidad de saber lo que está pasando y los filósofos pueden contarnos el presente. "Es una filosofía abierta al presente, donde, en lugar de plantearse la verdad como el problema crucial, tiene como tarea el sentido y el valor de las cosas que pasan".Estudioso del pensador francés Michel Foucault, su filosofía se centra en la ontología del presente o de la actualidad, "más que moverse por la pregunta de la verdad de las cosas, por lo que son las cosas". Sobre Foucault hablará en Gandía dentro de unos días en un seminario organizado por la universidad de Valencia. "Foucault fue el ejemplo más claro de apertura a nuevos métodos y objetos para la reflexión en la España de finales de los años sesenta. Hay un antes y un después de Foucault. Nos ha enseñado a cortar determinados problemas que se venían formulando de la misma manera. Pensar es cortar con lo que se dice".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de agosto de 1988