La cantante Nico, musa del 'underground', muere en Ibiza

La cantante alemana Nico ha muerto en su residencia de Ibiza, víctima de un derrame cerebral. El fallecimiento tuvo lugar el pasado 18 de julio, aunque la noticia la hizo pública ayer en París su representante, Alan Wise. Nico, musa del underground, declaró el año pasado que creía en la reencarnación: "Mi anterior vida fue un jefe mongol, Kabla Jan".

Christa Paffgen, conocida artísticamente por Nico, nació el 16 de octubre de 1939 en Colonia (República Federal de Alemana). Tras haber trabajado en 1960 en la película La dolce vita, de Federico Fellini, anunciar un brandy español montada en un caballo blanco, tener un hijo llamado Ari en 1963 fruto de sus relaciones con Alain Delon y grabar un disco en Londres, se trasladó a Nueva York, donde trabajó como modelo y conocíó a Andy Warhol, que en 1965 la introdujo en ambientes musicales.En contra de la opinión de Lou Reed, Warhol impuso la presencia de Nico en el grupo Velvet Underground, máximos representantes del underground neoyorquino y con una influencia decisiva en el rock and roll de los años posteriores. Nico cantó parte del repertorio oscuro de la Velvet con su voz grave y lineal, empuñando un látigo al lado de los bailarines. Se convirtieron en grupo de culto minoritario y con pocas actuaciones mal pagadas en pequeños locales, lo que obligó a Nico a iniciar actuaciones en solitario tras grabar el disco The Velvet Underground and Nico, con canciones como Femme fatale. En 1967, tras abandonar el grupo, actuó junto a Jackson Browne, su compañero en aquellos años, en el club Dom, regentado también por Andy Warhol.

Su atractivo y personalidad sedujeron a Bob Dylan, Jimmi Hendrix, Lou Reed, Brian Jones, Jim Morrison y John Cale. Bajo la dirección de este último grabó sus discos más importantes: Desertshore y The marble index.

A comienzos de la década de los setenta, Nico se instaló en Francia, y comenzó a actuar en directo por toda Europa, grabando en Londres algunos de sus discos más significativos en compañía de Kevin Ayers y Brian Eno. A partir de 1975, incapaz de superar sus problemas con la droga, se hundió en una carrera caótica. A partir de 1980 intentó remontar su vida artística, y actuaciones como la que ofreció en Madrid el 8 de abril de 1987 fueron la muestra de su sensibilidad, melancolía y pesimismo.

"La muerte es muy importante porque es inevitable. Creo en la reencarnación. Mi anterior vida fue un jefe mongol: Kabla Jan", declaró Nico el pasado año a este periódico.

Con su muerte ha desaparecido la última de las musas contemporáneas, cuyo recuerdo más inmediato para los aficionados españoles es su belleza fría, serena y distante; su cabeza desplomada sobre el desvencijado armonium y sus largos cabellos rubios esparcidos sobre el teclado después de haber interpretado una vieja, lenta y triste canción de los Doors: The end.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 22 de julio de 1988.