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Obélix y el druida

"Puede usted añadir al agua de su baño una suspensión de algas que arrastrarán toda la grasa que usted quiera (¿cómo saben las algas qué cantidad tienen que llevarse?); o puede tomar aminoácidos para intentar bloquear las enzimas que absorben los alimentos (sin éxito, desafortunadamente)", ironizaba esta semana en El Escorial el especialista en nutrición, Arnold Bender, presidente de la Royal Society of Health británica. "Que alguien sea capaz de creer en tonterías supinas es dificil de comprender si no se observa que las personas obesas harán lo que sea, pagarán cualquier cosa y sufrirán lo indecible para perder peso; todo menos seguir los métodos convencionales, que son muy largos y penosos".Si Obélix desea adelgazar no ha de acudir al druida, sino dejar de comer jabalíes desaforadamente. Permanecer delgado es una empresa que lleva toda la vida y que consiste, según los expertos en nutrición, en cambiar los hábitos alimenticios paulatiríamente.

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"Se debe seguir una dieta siempre equilibrada, de alimentos pobres en calorías y ricos en fibras y que aporten menos energía de la que se consume. El pan integral, la fruta y la verdura dan sensación de saciedad. Deben completarse con la ingestión de carne magra y pescado", recomienda Gianni Tomassi, director de nutrición experimental del Instituto Nacional de Nutrición italiano, que defiende también los alimentos lácteos rebajados de grasas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 1988