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Escándalo en Argentina por unas expresiones obscenas sobre la Virgen

Una entrevista en televisión, en la que se vertieron expresiones consideradas blasfemas contra Jesucristo y la Virgen, ha indignado a la jerarquía católica argentina, ha movilizado a los creyentes, ha escandalizado al presidente Raúl Alfonsín y ha provocado el repudio de los candidatos peronistas que aspiran a sucederle en la presidencia de la República austral.En la normalmente apacible noche sabatina, las palabras del escritor Dalmiro Sáenz en el programa del popular presentador Gerardo Sofovich sacudieron a la opinión pública. Primero, Sofovich, notorio por su posición colaboracionista durante la dictadura militar, entrevistó a un psicoanalista y le preguntó si una maestra de primaria "le tiene que llamar culo al culo'.

El escritor Sáenz, que escribe novelas de mucha venta, como El día que mataron a Alfonsín, y obras de teatro como Las boludas, dijo que "en el Vaticano hay una Virgen, en la colección privada del Vaticano, que se llama La Virgen del Divino Trasero. Es una Virgen con un culo precioso, un cuadro muy lindo".

A partir de ese momento el programa derivó hacia consideraciones sobre la virginidad de la Virgen. Sáenz afirmó contundente que "yo creo que ha muerto el sexo genital, no hay coito genital", e insistió en que "mi teoría es que actualmente no se coge [jode, en la jerga argentina] genitalmente". Esto animó a Sofovich a pedir a las chicas presentes que levantaran la mano las que fuesen vírgenes. Todo ello seguido de expresiones que los medios de comunicación argentinos consideraron "irreproducibles".

Episodio denigrante

Después de una pausa publicitaria, Sofovich preguntó a Sáenz por el libro sobre Jesucristo que está escribiendo a medias con el ministro de Acción Social de la provincia de Buenos Aires, Alberto Cormillot. Sáenz explicó que el libro presenta a un Cristo humano, "un Cristo que coge, un Cristo que odia, un Cristo que se casa, que tiene hijos, que miente que es ateo, que no cree en Dios".La reacción al programa fue enorme y dura ya varias semanas. Los obispos de Buenos Aires, con el cardenal Juan Carlos Aramburu a la cabeza, formularon en un escrito que lamentan "mucho que haya ocurrido un episodio tan denigrante, y pedimos a los fieles que sepan reparar este ultraje al Señor y a su bendita madre, pidiendo muy especialmente en su oración el perdón de Dios por la afrenta, como hizo Cristo en la cruz".

El documento episcopal dice que "se utilizó para la blasfemia el poder de penetración de un medio masivo de comunicación". Grupos de católicos tomaron las palabras de los obispos como estímulo para acudir a las puertas del Canal 2, durante el programa de Sofovich, y rezar allí en voz alta un rosario en desagravio. Los manifestantes llevaban carteles con el eslogan "Dios, patria, hogar".

La convocatoria a manifestarse se formulaba en un pasquín que empezaba con una frase atribuida al libertador José de San Martín: "Todo el que blasfemare del santo nombre de Dios o de su adorable Madre e insultare a la religión, por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza atado a un palo en público por el término de ocho días y por segunda vez será atravesada su lengua con un hierro ardiente y arrojada del cuerpo".

Destituciones

Penas tan terribles no alcanzaron a Sofovich, que sigue con sus programas, pero el escritor Sáenz perdió su trabajo de asesor en el Ministerio de Acción Social de la provincia de Buenos Aires, que dirige Cormillot, coautor del libro en marcha que presenta a "un Cristo humano".El gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, Antonio Cañero, padre de 10 hijos y casado con una vasca muy católica, declaró sobre la destitución de Sáenz que "él se fue. No le echamos, renunció. Hay ciertos límites del decoro que hay que respetar, porque son sentimientos generalizados en el pueblo católico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 1988

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