Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:DANZA

Frescura en 'off'

Dinamo Danza tuvo una presentación auspiciosa en los Lunes off del Centro Cultural Galileo, que se celebran paralelamente al Madrid en danza. El público joven aguantó estoicamente las incomodidades del local y conectó muy pronto con este grupo fresco y desenfadado, interrumpiendo varias veces el desarrollo de la obra con aplausos, risas y diversas manifestaciones de regocijo que se repitieron y prolongaron al final.Mañana, pasado y al otro es una pieza estructurada en cinco escenas, en las que se trata de comentar con ironía algunos aspectos de la vida cotidiana en base al movimiento.

En realidad, la estructura teatral es un pretexto para presentar sin interrupción pequeñas coreografías, a veces -aunque no siempre- en clave de humor. La heterogeneidad aparece como una de las características del grupo, en cuanto a formación -algunos vienen del clásico, otros de otras disciplinas, incluso de fuera del teatro-, enfoque y medios, mezclando con toda desenvoltura el movimiento cotidiano con diversos tipos de formalismo, la tabla de planchar con la angustia sublime, la canción hortera con la fantasía erótica. Pero todo ello con una mirada atenta a la realidad, una capacidad de observación suavemente subversiva -a menudo certera- y un sentido del movimiento que a veces cuaja en expresiones válidas.

Dinamo Danza

Mañana, pasado y al otro. Bailarines: Mara Demendialdua, Germán Cabrera, José Miguel Bau, Lina Cruz, Óscar Miralles, Alicia B. Mántaras. Coreografía: José Miguel Bau y Óscar Miralles. Madrid. Centro Cultural Galileo. 6 de junio.

El conjunto del espectáculo adolece de cierta inmadurez -quizá el montaje era un poco complicado para las posibilidades del local- y en la obra se aprecian grandes desniveles. Hay escenas muy trabajadas, muy logradas coreográficamente y bien bailadas -como el paso a dos de los chicos en la mili o la pantomima del cine- y otras que lo están mucho menos, sobre todo en la primera parte. Pero el material presentado es suficientemente revelador del potencial de José Miguel Bau y Óscar Miralles -antiguos componentes del grupo Bocanada- como coreógrafos y de Dinamo Danza como uno de los grupos más saludables que se han visto esta temporada, en off o en on.

Además de ideas y ocurrencias, los coreógrafos hacen un trabajo para desarrollarlas -el baile del gordo es un ejemplo bastante bien resuelto- y un esfuerzo significativo por lidiar con los problemas de técnica que se plantean inevitablemente en este tipo de danza teatro.

Se puede apreciar una voluntad de buscar la forma de entrenamiento que no esclavice estilísticamente y se atisban incluso esbozos de movimiento personalizado totalmente infrecuentes en nuestro panorama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 1988