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EL PAPA EN PARAGUAY

Juan Pablo II defiende la "verdadera democracia" ante el presidente Stroessner

El papa Juan Pablo II se pronunció en la madrugada de ayer en favor de "una verdadera democracia" y por el respeto a los derechos humanos, en el Palacio de Deportes de Asunción, ante 3.000 personas, durante el llamado "encuentro con los constructores de la sociedad" que el Gobierno de Paraguay había tratado de suspender.

JOSÉ COMAS ENVIADO ESPECIAL, En su discurso, el Papa respaldó la propuesta de diálogo nacional de los obispos paraguayos, "un diálogo constructivo capaz de crear puentes de entendimiento desde el respeto mutuo y la libertad".El régimen del general Alkedo Stroessner sabía lo que hacía cuando trató de impedir la celebración del encuentro. En el recinto deportivo cerrado, donde entraron unas 3.000 personas tras minuciosos controles, policiales, el Papa dijo lo que el día anterior había callado en presencia del dictador. En las dos ocasiones que se le presentaron, a la llegada del Papa en el aeropuerto y en el palacio de Gobierno, Stroessner había recalcado que llegó a la primera m'agistratura de la nación "por el voto popular".

El Papa esperó hasta el encuentro de la noche del martes (madrugada del miércoles en España) para afirmar que "no será posible hablar de verdadera libertad, y menos aún de democracia, donde no exista la participación real de todos los ciudadanos en poder tomar las grandes decisiones que afectan a la vida y al futuro de la nación".

En 18 ocasiones las ovaciones interrumpieron la palabra papal, en aquellos pasajes que contenían referencias a las deficiencias del régimen paraguayo. Cuando el Pontífice dijo que "la paz no es compaginable con una forma de organización social en la que solamente algunos individuos instauran, a su exclusivo provecho, un principio de discriminación", hubo aplausos y hasta gritos de "¡bravo!".

Seis horas aguantaron los asistentes al encuentro, los constructores sociales, que tuvieron la suerte de estar sentados y no tener que soportar a la intemperie un frío insólito en Asunción. Antes de la Regada del Papa se celebró un acto cargado de connotaciones políticas. Sobre el estrado aparecía como decoración un árbol con sus ramas completamente desnudas. Conjuntos musicales interpretaban canciones de protesta, que el público coreaba. "Qué felicidad vivir como el viento", qué feliz sentirse libre" y "un libro, un amigo, una flor, son cosas que al hombre no pueden faltar" decían algunos textos. En las pausas, el público coreaba "se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar" y "el pueblo unido, jamás será vencido". Reinaba un ambiente de fiesta. Una banda de música, a base de trompas y trombones, creaba una atmósfera de cervecería alemana. En la tercera fila estaban sentados los representantes de la oposición ¡legal, "las bestias

que no entienden", "una minoría variopinta que está hundida hasta las verijas en el fanatisino", según las expresiones de un editorial del diario Patria, órgano oficial del Partido Colora,lo, que gobierna en Paraguay.

"Que liberen a Ortigoza"

Con la música de La Madelon, el público entonó "patria querida somos tu esperanza, somos la flor de un bello porvenir. Volverá contigo la bienandanza con su fama a relucir". El ambiente se caldeaba y surgieron los gritos de "queremos una cosa, que liberen a Ortigoza". El capitán Napoleón Ortigoza está refugiado en la Embajada de Colombia en Asunción, tras haber cumplido una condena de 25 años de cárcel que le convirtió en el preso político más antiguo de América Latina.

Antes del Papa habló el obispo de Concepción, Aníbal Mar¡cevich. Concepción es la ciudad que el Gobierno no aceptó en el trayecto papal con el argumento de que el aeropuerto no reunía condiciones de seguridad. Después del obispo actuó ante el Papa un grupo de pantomimas, que trató de expresar la situación de opresión en que viven los diferentes sectores sociales del pueblo paraguayo. En la pantonúma se cubrió al final con flores y ramas el árbol seco del decorado. El Papa fue despedido con los gritos de un sector del público, que coreaba: "Juan Pablo, amigo, el pueblo está oprimido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 1988