BILBAO

Un triunfo aparente

Existe mucho trecho entre lo real y lo aparente. Aparentemente Julio Norte triunfó ayer en Bilbao pero la realidad fue otra bien distinta. Con el mejor lote fue incapaz de cruzarse y de templar para torear despacio, porque bien cierto es que la velocidad en el toreo es un claro síntoma de miedos, porque se quiere quitar rápidamente la embestida que le viene encima.Norte, que ejerce de torero con buenas maneras, puso en cambio mucho terreno de por medio, abusando del pico de la muleta en la mayoría de los pases e incapaz de rematar los muletazos con limpieza y más bien en las nubes.

Y en las nubes tenía la cabeza el cuarto de la tarde, novillo muy difícil y aplomado, al que Ramos supo someter sin aspavientos sintiéndose torero en la dificultad, lo mismo que ante los cabezazos violentos y desabridos de su primero, que partía el aire con ásperos gañafones.

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Cobaleda / Ramos, Norte, MartínNovillos de Caridad Cobaleda, encastados. José Luis Ramos: silencio con aviso y vuelta. Julio Norte: oreja y vuelta. Pepe Luis Martín: oreja y vuelta con aviso. Plaza de Vista Alegre, 8 de mayo.

Toreros en lo difícil

Torero también se sintió Pepe Luis Martín, novillero de Ronda capaz de presentar la muleta, sobre todo por el pitón izquierdo, en muletazos lentos y rematados en la cadera, pasando por Bilbao sin mancillar sus buenas referencias.Ramos y Martín se sintieron más toreros en lo difícil y Norte fue incapaz de sentirse torero con lo fácil, porque lo cierto es que a veces las apariencias engañan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 08 de mayo de 1988.

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