Crítica:Crítica
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Comedia loca

Aquí, en la vieja jerga teatral, llamaban a estas cosas, con acierto descriptivo, disparates cómicos. Pero hizo más fortuna la idea derivada del francés de comedias locas, y parece que es este el término que se generaliza.El guión de Tres en un diván responde perfectamente a esa denominación. Pero no se puede decir otro tanto de la dirección de Robert Altman, cineasta independiente norteamericano estimado por otro tipo de películas y, sobre todo, por dominar otros ritmos más pausados, menos trepidantes que el que esta requiere.

El guión de la película insinua el camino correcto, pero los equívocos y situaciones disparatadas que contiene, están aguados por la inhabilidad de Altman para estas cosas, que no domina. Así, el pulso del director, en lugar de agilizar las situaciones, las frena; y lo que sobre el papel era desternillante, sobre la pantalla no pasa de amable. La probada cordura de Altman no se desenvuelve a su gusto entre estos enloquecimientos.

Tres en un diván

Dirección: Robert Altman. Estados Unidos, 1987. Intérpretes: Tom Conti, Jeff Gold Blum, Julie Hagerty, Glenda Jackson. Estreno en Azul y Gayarre.

Lo mejor del filme, además de su guión, hay que buscarlo en el conjunto de los actores que, aunque mal orientados por el director, sacan adelante sus personajes y en ocasiones convencen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 11 de abril de 1988.

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