Saber envejecer
Lauren Bacall es una actriz que ha sabido envejecer, no ha temido -como Greta Garbo- que los años desmintieran un mito episódico y ha continuado trabajando. Acompañó aJohn Wayne en un westem crepuscular, geriátrico, con un vaquero canceroso y se ha mantenido en los escenarios, abandonando sin miedo el recuerdo de aquella joven que gustaba a los hombres duros porque siempre tenía una réplica a la altura de sus artimañas seductoras. Algunos biógrafos han insinuado, de manera más o menos elegante, que quien llevaba los pantalones en casa era ella, y no Bogart, extremo que desmiente la actriz.Betty Joan Weinstein Perske, nombre verdadero de la actriz, nació en noviembre de 1924 en Nueva York. Alumna, de la Academia Americana de Arte Dramático de Nueva York, debutó en el cine en Tener o no tener (1944), tras una breve carrera como modelo (fue una portada en Harpers Bazaar la que convenció a Hawks para contratarla). Al cabo de un año se casaba con su colega en el reparto, Humphrey Bogart, con quien tuvo dos hijos. Enviudó en 1957. Su segundo matrimonio (1961), con Jason Robards, hijo, del que nació Sam, duró siete años.
Su filmografía no es kilométrica, y entre los títulos más destacados figuran: El sueño eterno (otra vez con Bogart y Howard Hawks), La senda tenebrosa, de Delmer Daves, y Cayo Largo, con John Huston, un amigo común del matrimonio. En 1970 repareció en Broadway con Aplauso.


























































