Israel , dividido sobre el plan de paz de EE UU

El primer ministro israelí, el conservador Isaac Shamir, viajó ayer a EE UU, donde el presidente, Ronald Reagan, y el secretario de Estado, George Shultz, intentarán convencerle de que acepte el plan que éste último le presentó hace unos días, en su última gira por Oriente Próximo. Shamir , que va con el no en el bolsillo ,se enfrenta en su propio país con presiones de todo tipo que en el pasado fin de semana se han puesto de manifiesto con manifestaciones multitudinarias .

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"No parto con el corazón encogido", dijo ayer Shamir antes d abordar su avión. "Sé que viajo a un país. amigo. Sé asimismo que no debo temer que haya presiones, sino un esfuerzo sincero, que respeto, para convencerme. También yo, por mi parte, intentaré persuadir a mis anfitriones norteamericanos de que mi punto de vista es razonable. Me siento más fuerte, más resuelto, por que soy consciente de defender el interés nacional de mi país".El primer ministro israelí se siente fortalecido por el apoyo que miles de manifestantes le expresaron ayer mismo en Tel Aviv, en el mismo lugar -la plaza de los Reyes- en el que, tan sólo 24 horas antes, unas 50.000 personas respondían al llamamiento del grupo Paz Ahora y le exigían "dejar de decir no a la paz". En ese mitin multitudinario, la prestigiosa actriz de teatro Gila Almagor dijo a Shamir: "Ve en paz y tráenos la paz".

Amir Peretzmaire de Sderoth, representante del judaísmo oriental, ha acusado al Likud (coalición derechista que gobierna junto a los laboristas de Simón Peres) de atentar contra la moral de los soldados: "Envían a nuestros hombres a los territorios ocupados sin ofrecerles una esperanza de salida, sin la menor perspectiva de poner fin a este trágico callejón sin salida".

La razón de la violencia

En tanto que Paz Ahora y sus simpatizantes intentan convencer, se dirigen a la razón y al ansia de paz de los israelíes, sus adversarios de la derecha nacionalista utilizan con demasiada frecuencia el insulto y consideran "traidores" y "enemigos de la nación" a cuantos no comparten sus opiniones. Un militante del movimiento pacifista recibió en Jerusalén amenazas por teléfono de que su casa sería incendiada si no cesaba en sus "actividades antinacionales". Tenía motivos para tomarse en serio la advertencia: su coche fue despeñado días antes, con los neumáticos' destrozados y una inscripción en sus puertas: "Traidor". Otros miembros del movimiento habían recibido ya amenazas telefónicas contra su vida.

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[Entre tanto, un palestino de 22 años moría el sábado por la noche en Jerusalén como consecuencia de las heridas de bala recibidas tres días antes en Bidú, cerca de Ramalá, en la Cisjordania ocupada, indicó ayer, la oficina de información palestina. La misma fuente asegura que la cifra de víctimas mortales de la represión israelí en Cisjordania y Gaza desde el 9 de diciembre asciende ya a 87, informa France Presse.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de marzo de 1988.

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