Juan José-Saer cree que la novela histórica es inadmisible

El ganador del Premio Nadal ha estado proyectando la obra durante 30 años

Juan José Saer, nacido en Serodino (Argentina) en 1937 y ganador del último Premio Nadal de novela, reside en Francia desde hace 20 años. Es autor de un total de 15 libros, narrativa en su mayor parte, aunque también ha cultivado la poesía y el ensayo literario, relacionado con su profesión paralela a la de escritor: la de profesor de literatura en la universidad de Rennes. La ocasión, título de la obra ganadora del premio, narra una curiosa historia situada en la pampa argentina durante el siglo XIX, pero su autor no cree que sea una novela histórica, variedad narrativa que le parece inadmisible y de la que afirma abominar. La suya es una obra imaginaria ambientada en un período del que dice que pone en marcha su imaginación y que le ha obsesionado durante casi 30 años hasta su escritura final.

La noche del día de Reyes Juan José Saer estaba en un estado de ánimo especial: acababa de ganar el Premio Nadal de novela y se veía asediado a preguntas por los periodistas. La mayoría le pedían que explicara el argumento de su novela y él lo intentaba una y otra vez, cada vez con resultados diferentes: parecía que hubiera escrito varias novelas distintas. Y sin embargo era la misma obra de la que hablaba, una obra que le ha obsesionado durante casi 30 años y que por fin ha escrito y está a punto de publicar. "Me daba cuenta", afirma, refiriéndose a los momentos inmediatamente posteriores a hacerse público el fallo del jurado, «de que no podía decir lo que hubiera querido decir. Se trataba de una situación convencional y había que decir cosas convencionales, pero no podía". Ya más calmado, con una noche más a cuestas aunque escasamente dormida, sí se ve capaz de reflexionar sobre esa historia del siglo XIX ambientada en la pampa argentina que acaba de escribir.Sin embargo, para Juan José Saer, lo más importante de una novela no es la anécdota que cuenta sino "la mayor cantidad de iluminaciones que la praxis literaria es capaz de aportar a la novela".

La música

En su opinión, el aspecto formal es el más importante. "Se escribe con palabras", dice, "y durante un tiempo la númesis, la historia, era lo que tenía mayor importancia. Eso hace que, en cierta medida, se siga creyendo que es así y que cada novela tiene que contar algo concreto". Saer cree, contra esta concepción de la narrativa, que el arte que más se ap'roxu*na a la novela es la música, objeto de construcciones formales. "El arte hoy es un objeto más y ya nadie pide a Tipies o Schonberg que refleje la realidad. Son sus procedimientos o estructuras los que nos hacen gozar. Y lo mismo pasa con la novela".Quizá por eso su objetivo, cuando escribe, es crear una.música verbal propia, reconocible, que incluya la mayor cantidad de sentido, contrario a significación, diseminado en el texto, a través del cual llega al lector".

Cuando era más joven, este hombre situado en el medio siglo estudió Derecho y Filosofia, disciplinas que hubieran debido conducirle a redactar ensayos. Prefirió, sin embargo, la ficción, salvo excepciones siempre centradas en lo literario. "La ciencia y la filosofia moderna% explica, "han entrado en una etapa de indeterminación que era atribuida tradicionalmente al arte. Nos econtramos a menudo con que, cuando un científico llega a convertirse en una figura reconocida se pone a filosofar y a escribir tratados, aburridísimos, intentado abarcar una visión más amplia del mundo. El arte, por el contrario, está asociado, en la mayoría de la gente, al irracionalismo. Creo que es un error. El arte no arrastra un sentido predeterminado y su praxis exige un rigor, unos conocimientos tan estrictos como la práctica científica. Escribir es el resultado de un largo proceso de reflexión sobre el hombre y la literatura".

La novela que ha obtenido el Premio Nadal está ambientada en el siglo XIX, pero no considera que sea una novela histórica. "En realidad", afirma, "es un mundo imaginario, situado en un período que pone en movimiento mi imaginación. Llevo casi 30 años obsesionado con escribiresta novela y, además, quería que fuera lineal, como si tuviera que presentarla a un premio". Para Saer, la historia la escriben los historiadores y cuando quiere saber algo sobre el pasado acude a los libros que ellos escriben, "nunca a los novelistas históricos. La novela histórica me parece inadmisible, es un híbrido, algo de lo que abomino profundamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 07 de enero de 1988.