Crítica:CINECrítica
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Alumnos sabihondos

El estreno de una película presentada por Steven Spielberg, cineasta de su época, conlleva la premonición de que el nuevo filme, sirviéndose de los efectos especiales, buceará en el recetario de los géneros clásicos de Hollywood, entremezclándolos y buscando la complacencia del público joven, más aún cuando el director, como en esta ocasión, es Joe Dante, con quien ya colaboró Spielberg con éxito en Gremlins.Joe Dante se formó en la factoría de Roger Corman, con quien realizó Pirañas, sucedáneo de la obra de Spielberg Tiburón, llamando la atención de la crítica. Continuó mostrando su personalidad en Aullidos, en el episodio que dirigió para Twilight zone y en Explorers.

El chip prodigioso comienza como una comedia amorosa, sigue por los senderos de lo fantástico y avanza como una película de acción, propiciada por el espionaje industrial.

El chip prodigioso

Dirección: Joe Dante. Guión: Jeffrey Boam y Chip Proser. Fotografía: Andrew Laszlo. Música: Jerry Goldsmith. Producción: Steven Spielberg, Peter Guber y Jon Peters. Intérpretes: Dennis Quaid, Martin Short, Meg Ryan, Kevin McCarthy, Fiona Lewis, Vernon Wells, Robert Picardo, Wendy Schaal. EE UU, 1987. Salas de estreno en Madrid: Lope de Vega, Benlliure, Juan de Austria, Novedades, Aluche, Cartago.

Para ello se elige a una pareja con gancho, que pronto se convertirá en trío; un proceso de miniaturización, al que ya sacó jugo Tod Browning en Muñecos infernales, hace nada menos que 50 años, un viaje por el interior del cuerpo humano utilizado por Richard Fleischer hace 20 en Viaje fantástico; y unas persecuciones en la mejor tradición del slapstick.

Todo ello está funcional y espectacularmente filmado sacando provecho del montaje y de los efectos especiales de la Industrial light and magic, de George Lucas.

Listos

Como Joe Dante y Steven Spielberg además de listos son inteligentes, y conscientes de que su cine incide más en la industria y el espectáculo que en el arte, se permiten incluir en una secuencia a un criado con aspecto de indígena de Bora Bora, al que Haman Murnau -y no Flaherty, acertadamente-, como uno de los guiños presentes en su formulario filmico, que si no descubre ningún elemento nuevo, utiliza con acierto los de la tabla periódica de los géneros.Las primeras imágenes de El chip prodigioso constituyen una declaración de principios en la que afirma cómo la realidad es una cuestión de distancias que marcan las apariencias, y que las magnitudes dependen de la amplitud del universo en que discurren.

El juego de apariencias y realidades se repite en la dualidad que viven los personajes, creíbles y bien definidos en la ficción cinematográfica, donde destaca el trío protagonista de El chip prodigioso formado por Martin Short, Meg Ryan y Denniss Quaid.

Martin Short es una mezcla afortunada de Dudley Moore y Danny Kaye; Meg Ryan, que ya demostró su gancho en la película Armados y peligrosos, posee cierto ángel en su expresión risueña, y Denniss Quaid, triunfador en el filme Querido detective, es un actor actualmente en alza que conoce perfectamente las claves para lograr sacar provecho a su sonrisa.

A pesar de un bajón de ritmo e interés que se produce cuando está mediada la proyección, la casi dos horas de metraje qu consume la película cumplen con dignidad el fin propuesto de ofrecer un producto divertido y com placiente, objetivo comercial de los dos aprendices de brujos fílmicos que son Steven Spielberg y Joe Dante, alumnos aventajados de la sabia cátedra genérica de Hollywood.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de diciembre de 1987.