Crítica:CINECrítica
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La venganza del "star-system"

Ishtar representa el regreso a las pantallas de Warren Beatty y Dustin Hoffman después de sus éxitos Reds y Tootsie, respectivamente, en una gran superproducción, si tenemos en cuenta que su presupuesto declarado es de 40 millones de dólares, más publicidad, de los que 11 millones se los reparten los coprotagonistas.Beatty y Hoffman surgieron en el cine en el década de los sesenta, cuando la industria de Hollywood buscaba cambiar la filosofía del star-system por la inclusión de actores con cuyo físico pudiera identificarse el espectador medio. El primero fue un hallazgo de Elia Kazan y triunfó en Esplendor en la hierba; el segundo, que estudió con Lee Strasberg, debutó seis años después bajo la dirección de Arthur Hiller, para alcanzar la fama el mismo año con su intervención en El graduado. Ahora, 20 años más tarde, ya cincuentones, han intentado levantar con sus nombres una comedia de altísimo presupuesto, olvidando que el difícil género tiene sus reglas.

Ishtar

Dirección y guión: Elaine May. Fotografia: Vittorio Storaro. Música coordinada por John Strauss. Canciones: Elaine May y Paul Williams. Productor: Warren Beatty. Producción: EE UU, 1987. Intérpretes: Warren Beatty, Dustin Hoffman, Isabelle Adjani, Charles Grodin, Jack Weston, Tess Harper, Caron Kane, David Margulies, Aharon Ipale. Salas de estreno en Madrid: Rialto, La Vaguada 2, Carlos III, Cinestudio Regio, Dúplex 2 (en versión original).

Músicos fracasados

Dirigida por Elaine May (guionista de El cielo puede esperar), responsable del guión y de la no menos fallida realización, narra en su argumento las peripecias profesionales y sentimentales de dos fracasados y tardíos compositores y cantantes que durante una gira por un país árabe se ven mezclados en una intriga de espías y política, donde Isabelle Adjani hace algunas apariciones breves y sin protagonismo.Las pésimas canciones creadas para la película -en las que han puesto su granito de arena los propios actores cabecera del reparto- tienen el contrapunto en la presencia en la banda sonora del tema de Johnny Mercer, One for my baby, interpretada por Sinatra; al igual que la plúmbea visión del filme intenta recordar a la disparatada serie Camino de..., interpretada por Bob Hope y Bing Crosby, a la que presuntamente pretende emular sin ningún éxito.

Si Dustin Hoffman, al menos, tiene oportunidad de montar algún numerito, Warren Beatty sale aún peor parado, con una interpretación anodina, en esta película en la que ha vuelto a llamar al fotógrafo Vittorio Storaro -con quien compartió el éxito de los oscars de Reds- y cuyo trabajo es vano en esta realización en la que parecen haber participado demasiadas mentes para salvar lo insalvable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de diciembre de 1987.