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MOSTRA DE VALENCIA

España presenta un filme de Manuel Iborra sobre la infancia, con acentos realistas

La película Caín, segundo largometraje de Manuel Iborra, un filme infrecuente y "poco a la moda", según el realizador, es una visión del mundo de la infancia con acentos realistas. Es una de las dos películas presentadas por España en la Mostra de València de Cinema Mediterrani, y parece haber causado buena impresión en el jurado.

Interpretada por Carlos Velat, Verónica Forqué, Antonio Resines y José Antonio Romero, Caín no es un filme de papeles estelares, por su carácter colectivo o coral. Los protagonistas son los alumnos de un colegio de Chiclana en el que transcurre una acción trepidante centrada en el mundo de la infancia y la adolescencia con un trasfondo social, sin dramatizar, pero de acentos neorrealistas.En ese carácter de cine en cierto modo infantil, sin las dosis habituales de sexo y con unas muy reducidas de violencia, reside el carácter de producto raro al que Manuel Iborra, su director, atribuye las dificultades que encuentra para poder introducirlo en los circuitos de distribución.

La representación de España en la sección oficial de la presente edición de la Mostra está integrada por esta película y por Quit'estima, Babel? (¿Quién te quiere, Babel?), del catalán Ignasi P. Ferré, con Mercedes Sampietro, Assumpta Serna, Mirgia Tomás y Judith-Rosa Vidal. Parece que ambas son consideradas por el jurado internacional del festival entre las candidatas a ser premiadas, junto con la italiana Le langhe ombre (Las largas sombras), de Gianfranco Mingozzi; la francesa Poussière d'ange (Polvo de ángel), de Edouard Niermans, y la yugoslava Oficir ruzom (Un oficial con una rosa). El jurado está integrado por el francés Marcel Onis, el italiano Emidio Greco, el egipcio Tewflik Saleh, el griego Dimitris Pannatoyatos, el argelino Amar Chettibi, la española Amparo Rivelles y el turco Ona Kutlar.

Manuel Iborra, el realizador de Caín, es alicantino y tiene 35 años. Ha realizados dos cortometrajes (Vírgenes, en 1975, y El gran Fredy Ortigosa, en 1979) y dos mediometrajes (Grupo de familia, en 1976, y Pasiones monstruosas, en 1977), así como otras tres obras en soporte vídeo. Caín es su segundo largometraje tras haber realizado el titulado 3 x 4 en 1981.

"Alegría de vivir"

En primer lugar, quería hacer tina película sobre cosas como la alegría de vivir", dice Manuel Iborra. "Además, se trataba de rastrear el mundo del colegio y hacer un viaje a la infancia". Junto a la infancia y el colegio hay un tercer elemento protagonista de la película: la realidad de Andalucía, reflejada sin estereotipos folclóricos y con resonancias neorrealistas.El esmero del equipo realizador del filme ha ido hasta a reflejar el habla local de Chiclana, el pueblo donde se desarrolla la acción. Hay algunos personajes,

Carlos Velat, que encarna un profesor, y Antonio Resines, que representa al director del colegio, que hablan sin acento andaluz. El resto emplea con una gran pureza y naturalidad la fonética local. También lo hace con éxito Verónica Forqué, que da vida al personaje de la madre del niño Caín.

"Quería hacer una película en Andalucía", señala Iborra, "para ver si se podía sacar algo de eso que no se puede explicar que tiene Andalucía". La película está rodada con sonido directo y simultáneamente con dos cámaras para evitar en lo posible la repetición excesiva de tomas de la misma secuencia. Tiene una planificación corta que le confiere un ritmo trepidante y una gran agilidad narrativa. "El recuerdo que yo tengo de la infancia", explica Manuel Iborra, "es que era una sucesión de cosas ininterrumpidas que ocurrían a toda velocidad, y eso es lo que he querido reflejar en la película".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987