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35º FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

'Amor loco', un descenso a los infiernos románticos de Charles Bukovski

Dentro y fuera de la competición hubo ayer buen cine. Se exhibió Una llama en mi corazón, última película del suizo Alain Tanner, que es miembro del jurado. Se dio a conocer Maurice, el nuevo bordado de James Ivory. Se produjo el estreno mundial de Brand new day, documento musical sobre el grupo británico de rock Eurytmics. Se sacó del túnel del tiempo Forajidos, de Robert Siodmak, y el concurso siguió subiendo por las rampas de la imaginación y del riesgo con Amor loco, una bella película sobre el infierno romántico del escritor norteamericano Charles Bukovski.

Amor loco es una producción belga, y su autor, Dominique Deruddere, tiene poco más de 30 años. Estudió en dos escuelas de cine de su país, pasó por oscuros trabajos de ayudante de cámara y de dirección, hizo sus primeras obras propias en la televisión, fue actor de reparto. Ésta es su primera película larga.Fue el cineasta Marco Ferreri, un inimitable imitador, el primero que olió cine entre los abruptos y retorcidos renglones de la literatura de Bukovski. De ahí procede su fría y sobrevalorada película Ordinaria locura, que saltó a la fama desde este festival. Después se han hecho otras incursiones en el mundo tierno y desolador del escritor californiano. La penúltima, Barfly, es tan sólo un buen pretexto para el lucimiento del lado histriónico del actor Mickey Rourke. Y la última, aunque en talento la primera, es esta Amor loco.

Deruddere ha elegido tres cuentos de Bukovski y los ha enlazado. No es difícil hacer esto con relatos que directa o indirectamente son siempre autobiográficos. Cada uno de estos cuentos expone un sombrío instante de la sexualidad de un hombre. El primero es el de su iniciación, a los 12 años. El segundo, el de su fracaso, a los 19. Y el tercero, el de la plenitud simultánea del sexo, el amor y la muerte, a los 33.

Cada instante de la historia que se narra es distinto y es el mismo: tres fases de un único descenso nocturno a ese infierno cotidiano que este tardío y desmelenado escritor romántico representa en sus parábolas sobre la identidad del sexo y la muerte.

Verbo propio

Con delicadeza y reverencia, pero con verbo propio, Dominique Deruddere idea y compone las hermosas imágenes del filme -ni una más ni una menos- que el macabro rito de hundimiento, y exaltación necesita. El resultado es, si se tiene en cuenta que se trata de un director principiante, sorprendente por su compleja sencillez y, sobre todo, por el dominio de la medida, que se escapa como un aroma de este poema sobre el exceso y la desmedida.Mención aparte, porque se ha convertido en una estrella permanente, en una caja de sorpresas diaria de este festival, merece la sección titulada Los Olvidados, que ha sido organizada en colaboración con la Filmoteca Española.

En esta sección se proyectan diariamente varias joyas olvidadas, aunque muchas de ellas inolvidables, de la historia del cine. E incluso maravillas que se consideraban perdidas para siempre, como Arakiri, una versión del libreto de la ópera de Giacomo Puccini Madame Butterfly realizada por el realizador Fritz Lang en el año 1919.

Medio centenar de películas -las mudas perseguidas por el piano humilde y apasionado de Joan Pineda- han salido ya para siempre del olvido. Y éste no es más que el comienzo de un gran rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1987