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Interior y exterior de los directores de fotografía

La Filmoteca programa durante un año un ciclo de 50 operadores del cine español

Los directores de fotografía del cine español van a ser objeto por primera vez de una amplia investigación. La Filmoteca Española programa, junto con el Centro de Arte Reina Sofía, un ciclo con 50 directores y 150 películas que se proyectarán a lo largo de un año. Esta tarde se celebrará la inauguración oficial, con el pase de El espíritu de la colmena, de Víctor Erice y fotografía de Luis Cuadrado, y la presencia de dos gene raciones de operadores, a través de José Aguayo y José Luis Alcaine. Mañana, las dos primeras sesiones del ciclo ofrecerán obras de Segundo de Chomón.

Una selección de cortometrajes y el largometraje Cabiria (1914), de Segundo de Chomóla, inician el ciclo sobre los directores de fotografía del cine español. Cecilio Paniagua ocupará las siguientes sesiones, con Obsesión (1947), Parsifal (1951) y Jeromín (1953). Todos los títulos se pasarán dos veces, alternándose directores antiguos y actuales. Durante el mes de abril están previstas obras de Cecillo Paniagua, Raúl Artigot, Emilio Foriscot, Luis Alonso y Juan Julio Baena.Entre la amplia lista del ciclo figuran José Fernández Aguayo, Enrique Guerner, Manuel Berenguer, Aurello Larraya, Alfredo Fraile, Juan Mariné, Juan Amorós, Luis Cuadrado, Francisco Sempere, José Luis Alcaine, Hans Burmann, Teo Escamilla, Jaume Peracaula, Raúl Artigot, Jaume Deu Casas y Carlos Suárez. En la actualidad hay unos 200 profesionales; la mayoría se dedica a la publicidad y a la televisión, y unos 25 al cine.

"En España ha habido y hay magníficos operadores; es un trabajo que generalmente no se aprecia", declara el crítico Francisco Llinás, director del ciclo y del equipo de investigadores, cuyos trabajos se publicarán a finales de año en un catálogo.

Todas las películas del cielo pertenecen a los fondos de la Filmoteca Española. Llinás destaca el problema de la mala conservación de las cintas, "que no es achacable a la Filmoteca, al carecer de medios, ya que las películas en color se degradan de una manera asombrosa". El mal no sólo afecta a las películas en color de los años cincuenta, con el sistema autóctono de cinefotocolor, conocido popularmente como tomatecolor, sino incluso a las realizadas hace 10 años.

José Fernández Aguayo tiene 75 años y 200 películas. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le acaba de conceder un premio de honor, en la misma noche que distinguió a Teo Escamilla con el premio a la mejor fotografía, por El amor brujo. Entró en el cine como fotógrafo en 1935 y su técnica especial para captar imágenes en movimiento llamó la atención del director Florián Rey y del fotógrafo alemán Heinrich Gacrtner (Enrique Guerner tras su nacionalización). Participó en los comienzos de los estudios de la CEA, de Chamartín y de Sevilla Film, en Madrid.

Aguayo opina que es más bonito y más difícil la fotografía en interior, ya que en el exterior "el cielo y Dios lo ponen todo"; considera más complicado el blanco y negro, donde el contraste se tiene que poner con la luz, y afirma que antes se le daba más importancia al operador.

Alfredo Fraile, de 74 años, ya trabajaba en los estudios Atlántida cuando Florián Rey hizo La revoltosa (1924). Reconoce como su maestro a Enrique Guerner con quien trabajó de ayudante. Harka, de Carlos Arévalo (1941), fue su primera película como director de fotografía. Fraile fue también productor, entre 1961 y 1980.

Juan Mariné, de 65 años, ha podido recuperar con aparatos antiguos y otros de su invención La aldea maldita, de Florián Rey (1929), en una labor de investigación sobre películas antiguas realizada en la Filmoteca Española interrumpida por falta de personal. Ha hecho más de 160 películas, desde 1934. Experto en trucos y efectos especiales, la marca de su trabajo es el retrato de las actrices.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de marzo de 1987