Manrique denuncia los peligros de la masificación en Lanzarote

César Manrique, impulsor de Lanzarote y creador de la imagen que ha hecho de esta isla un símbolo del desarrollo turístico y urbanístico en todo el mundo, reiteró el viernes, en el acto de recepción del Premio Europa Nostra, su denuncia sobre el porvenir incierto de la isla, cuya masificación considera un riesgo ya irreversible.

El Premio Europa Nostra le fue entregado a César Manrique por don Juan de Borbón, conde de Barcelona, en un acto celebrado bajo tierra, en la atmósfera mágica de los Jameos del Agua, un túnel volcánico en el que la imaginación de Manrique creó hace años un espacio insólito en el que ubicó un auditorio que por sus características acústicas y por su situación resulta único en el mundo. Las obras finales de este auditorio, capaz para 700 personas, en un espacio en el que coexisten la lava, el agua del mar y especies marinas milenarias, fueron inauguradas oficialmente en el mismo acto.El Premio Europa Nostra se le concedió en 1986 a Manrique y a Lanzarote por haberse constituido en lo que los urbanistas internacionales han considerado como "la isla utópica", según indicó en el acto de entrega la presidenta de Hispania Nostra, Carmen Sala. Antes de la propia concesión del premio, Manrique había denunciado que su esfuerzo por hacer de Lanzarote un espacio para vivir, corría peligro de extinción por la masificación irreversible que había sufrido en los últimos tres años. Considera Manrique que la cifra de ocupación hotelera de la isla no debe exceder, por las condiciones de ésta, de las 20.000 camas, y señala que la planificación turística en trance de aprobación prevé las 250.000 plazas, además de lo que ya existe, para el futuro inmediato. César Manrique mostró su alarma en un manifiesto que dio a conocer hace un año y en el que expresó su preocupación por la extinción de las posibilidades turísticas reales de Lanzarote. El viernes, en el marco de los Jameos del Agua, que se considera un símbolo de la isla utópica en que él convirtió a Lanzarote, reiteró su denuncia, y dijo que si la degradación persiste en un año, él mismo estaría entre los que renuncien a seguir luchando por el porvenir estético y económico de Lanzarote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de marzo de 1987.