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Procesadas 14 copisterías de Madrid por reproducir libros ilegalmente

Un grupo de industriales crea la Asociación Nacional de Reprografía

Catorce copisterías de Madrid han sido procesadas por el juzgado número 8 después de que hubiera sido interpuesta una querella por parte de los editores, quienes aseguran que en ellas se reproducían libros íntegros. Ante esta situación, los empresarios españoles de fotocopias crearán la Asociación Nacional de Reprografía, en una reunión que se celebrará mañana en Zaragoza y a la que asistirán representantes de unas 20 provincias españolas. Según Pablo Mayoral, industrial zaragozano y uno de los principales impulsores de la asociación, los fines que persigue son los de defender el trabajo de un sector en crecimiento. Mayoral asegura que está dispuesto a entablar negociaciones con los editores para "hacer las cosas bien".

"El sector de la repografía es uno de los pocos en crecimiento, produce un alto número de puestos de trabajo y está trabajando con tecnología de punta", afirma Pablo Mayoral, el industrial de Zaragoza que impulsa la creación de la Asociación Nacional de repografía, cuyos fundadores se reúnen mañana en un hotel de la capital aragonesa para aprobar los estatutos provisionales de la entidad, como paso previo para solicitar su legalización.Pablo Mayoral se muestra irritado con quienes tachan indiscriminadamente a los fotocopiadores como "piratas" y asegura que "puede que haya gente que hace trabajo negro o que realiza tareas ilegales, pero lo mismo ocurre en cualquier otro sector de la producción y, junto a esos, también hay industriales serios que queremos que las cosas se hagan bien y dentro de la más estricta legalidad".

Derechos lesionados

Mayoral se muestra incluso dispuesto a contribuir a la denuncia de los que actúen al margen de las normas legales, en defensa del buen nombre del resto de la profesión y del sector de la fotocopistería.

Las principales acusaciones, algunas de ellas ante el juzgado, contra el mencionado sector han procedido de los editores que consideran sus derechos lesionados por la re producción de libros fotocopiados.Frente a ello, Pablo Mayoral explica que parte de los problemas derivan de la falta de un interlocutor válido al no existir en España una asociación de fotocopiadores que pudiera negociar las reclamaciones editoriales. "A partir de la legalización de la asociación las cosas podrán ser algo distintas. Queremos dialogar con los editores".

El diálogo le parece tanto más recomendable por cuanto, según afirma, "algunos industriales se están convirtiendo en editores: componen, montan y encuadernan sus propios libros y pagan los derechos".

Los editores se muestran satisfechos de la iniciativa, según Josep Carrasco, secretario del gremio en Cataluña, y reconocen que puede haber un diálogo productivo, especialmente a partir de la aprobación del proyecto de ley de la propiedad intelectual, actualmente en trámite parlamentario, pero no piensan cejar en la denuncia de aquellos centros de fotocopia que se dediquen a la reproducción y venta de libros íntegros.

Entendemos que se fotocopie un libro agotado hace 20 años o que se hagan fotocopias de unas cuantas páginas de un texto en el que se investiga para una tesis, pero de ahí a fotocopiar libros enteros recién editados hay una gran diferencia".

Según Carrasco, las denuncias ante el juzgado forman parte de la campaña general de defensa de los derechos de autores y editores frente al uso ilegal de las fotocopiadoras y van a seguir, mientras se produzca el mencionado fraude

Campaña internacional

A mediados de diciembre, coincidiendo con la campaña contra la repografía ilegal, la Federación de Gremios de Editores de España presentó denuncia contra varias casas de fotocopias de Madrid ante el juzgado de guardia. Éste se inhibió en favor de la Audiencia Nacional, que lo pasó a la sala cuarta y ésta al Juzgado número 8 de Madrid. El juez ordenó un registro policial de diversos centros y procesó a 14 de ellos.

Para Mayoral, este tipo de iniciativas no son la vía más adecuada de actuación.

"Creo que no es contribuir al diálogo el enviar parejas de policías a registrar los cajones de los centros de fotocopia de forma indiscriminada", manifestó Mayoral.

Por otra parte, la Convención de Berna ha decidido adoptar el cartel encargado por los editores españoles para la campaña contra las fotocopias ilegales, para una campaña similar promovida internacionalmente. El cartel es obra del dibujante Romeu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de marzo de 1987