El MOPU recuerda la reconstrucción en el franquismo de ciudades devastadas
La intervención urbanística afectó a unos 200 pueblos
Las actuaciones urbanísticas realizadas en pleno franquismo a través de la desaparecida Dirección General de Regiones Devastadas es el eje de la exposición inaugurada el jueves en la sala de exposiciones del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU), en el paseo de la Castellana, 67. La exposición está integrada por maquetas, planos y paneles explicativos de la época.
La exposición cuenta con una amplia selección de los trabajos más importantes realizados por la Dirección General de Regiones Devastadas, organismo creado por el Ministerio del Interior, desde el año de su creación, 1938, hasta 1957. A través de los textos colocados en varios paneles, el visitante de esta muestra puede conocer cómo se planteó el franquismo la reconstrucción de casi doscientas poblaciones que resultaron destruidas en más del 60% de su edificación por los efectos de la guerra civil.Los soportes sobre los que se narra esta etapa del urbanismo español consisten en una selección de los originales realizados por la sección de proyectos de la Dirección General de Regiones Devastadas, maquetas originales de la época restauradas para ser exhibidas en esta exposición, y dos vídeos elaborados con material filmado entre 1939 y 1950.
Según se cuenta en los paneles explicativos colocados en la exposición, para la actuación en una de estas localidades se requería que, previamente, en nombre de la nación, Franco adoptase el pueblo devastado.
A través de planos se puede observar que las líneas de actuación urbanística eran muy homogéneas. Las manzanas de viviendas que se reconstruían giraban todas en torno a la iglesia y a la plaza mayor del pueblo, cuando los daños no habían supuesto la destrucción del paisaje urbano anterior.
En los casos en los que las consecuencias de la guerra civil habían liquidado más del 75% de lo edificado, la reconstrucción del pueblo sólo respetaba la anterior ubicación y características de la iglesia y en torno a ella se creaba un nuevo trazado, generalmente de forma octogonal, que contenía en su interior una clara división jerárquica y social.
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