Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La montaña indeseable

Negociaciones para la reconversión de dos escombreras de carbón en Ponferrada

La reconversión de la denominada popularmente montaña de carbón de Ponferrada (León), dos escombreras de 10 millones de metros cúbicos de unos 80 metros de altura, está siendo objeto de una negociación conjunta entre la dirección de la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y el Ayuntamiento de la localidad, por primera vez en 70 años. Las escombreras, que se calcula albergan un millón de toneladas de mineral vendible, de un valor aproximado a los 5.000 millones de pesetas, han dado origen a continuas protestas de los vecinos de Ponferrada.

La dirección de la empresa y el alcalde de la localidad, Celso López Gavela, del PSOE, dieron a conocer conjuntamente en un debate público, celebrado en días pasados, varias alternativas técnicas. Las propuestas, con un período de ejecución de cinco a 10 años, prevén la reconversión de las montañas artificiales en parques de varios niveles, una vez aprovechado el mineral mediante nuevas técnicas de relavado. El Ayuntamiento, por su parte, considera indispensable la utilización de los escombros en la canalización de un tramo de tres kilómetros del río Sil a su paso por el municipio. Según la empresa, ello incrementaría el coste del proyecto en 60 millones de pesetas anuales sobre un monto de 600 millones.Desde 1918, Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), con 5.100 trabajadores, es la propietaria de casi dos millones de metros cuadrados de la ciudad y de numerosas explotaciones mineras de antracita y hulla en las comarcas de El Bierzo y Laciana. Los terrenos fueron adquiridos para instalar una siderurgia que nunca llegó, si bien los yacimientos mineros consolidaron firmemente, en los últimos treinta años, los planes económicos de la empresa.

Crisis empresarial

MSP arrastra en la actualidad una fuerte crisis interna que la situó en 1984, a pesar de facturar 12.000 millones de pesetas anuales, al borde de los 2.000 millones de pesetas de pérdidas -al margen de las importantes deudas contraídas con la Seguridad Social-, y le obligó a negociar las posesiones, parte de ellas calificadas en el Plan de Ordenación Urbana como suelo urbanizable no programado. En los últimos 50 años las protestas de los ciudadanos de Ponferrada (64.000 habitantes) y ayuntamientos por la ubicación de la montaña de carbón han sido constantes.En los años sesenta, el Tribunal Supremo determinó la legalidad de los vertidos a raíz de un contencioso promovido por el Ayuntamiento, mientras la ciudad empezaba ya a rodear los escombros. La montaña de carbón ha servido durante todos estos años de punto de referencia contaminante para visitantes y lugareños, comentario del día, según sople el viento, y punto negro en el itinerario turístico de la zona. El retrato de familia no estaría completo sin su vista al fondo, y casi siempre surge el comentario jocoso: "Se trata de un regalo de los Reyes Magos". Lo cierto es que esta impresionante mole de vertidos minerales causa anualmente numerosas afecciones respiratorias y complica las ya existentes. Bronquitis, tuberculosis pulmonar y asma son enfermedades en aumento por las que aún se contabilizan muertes en la zona (14 personas en 1984).

La voluntad de diálogo entre ambas partes ha caído bien en la población, salvo en los partidos políticos de la oposición, AP y CDS (sin representación municipal), que ven en ello una maniobra política con vistas a las cercanas elecciones. Dentro del paquete negociador aparece en letra pequeña una nueva zona de vertidos en el polígono de la Aldama, pocos metros más allá de las actuales, mientras se construye un nuevo lavadero de carbón en la localidad cercana de Villablino. De aceptar el Ayuntamiento en pleno la proposición, la empresa minera cedería unos 400.000 metros cuadrados de terreno, valorados entre 8.000 y 10.000 millones de pesetas, que se destinarían a parques y zona deportiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 1986