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El delta del Ebro, bajo la 'crecida' turística

La cifra de 17.000 visitantes en tres años se considera ¡in aumento 'asombroso'

El parque natural del Delta del Ebro existe desde 1983 y es una de las grandes zonas desconocidas del país, y más aún del itinerario turístico español. Los que hasta ahora acogían viajantes de paso y trabaja dores esporádicos están asombrados por el incremento de visitantes Franceses y alemanes, junto con catalanes y aragoneses, suman un total de 17.000 visitantes en los últimos tres años. Este verano, las escasas plazas de alojamiento estaban repletas de un turismo por el que apuestan la Administración, los comercios y la hostelería.

El resto de la población, aunque acogedor, es reacio a ver transformado su medio por nubes veraniegas que lo distorsionen y, sobre todo, no quieren "ser un Benidorm". Sin embargo, según los ayuntamientos, el turismo es, junto a la transformación agrícola y la pesca y el marisco industrial, la solución para el delta.Una nueva isla que hace tres años no existía, la comentada y temida desaparición del río Migjorn, o el menú turístico ("636 pesetas, por el IVA") pueden hacer parecer todo nuevo en el delta. Incluso Deltebre, el Ayuntamiento que hizo posible el parque, no ha cumplido 10 años: aunque su historia de colonización data de cinco siglos, su creación como municipio independiente llegó recién estrenada la democracia, en 1977, o, lo que es lo mismo, 46 años después del primer intento. Además, los dos barrios tradicionales, Jesús y María (por la parroquia) y La Cava (se iba a hacer la cava para el regaliz), debieron buscar un tercer nombre que no contradijera la ley de Régimen Local.

El delta del Ebro lo componen seis municipios, con una población de 50.000 habitantes., El hemidelta izquierdo, donde hoy se sitúa el parque, es en su práctica totalidad de propiedad privada y corresponde a Deltebre, con 10.000 habitantes y casi 5.000 hectáreas a proteger, y a San Jaume d'Enveja, con 1.308 hectáreas de la isla de Buda, el mayor foco de atracción del parque y el mayor misterio. En el actual mes de septiembre, la Generalitat declarará en firrrie parque natural las áreas de propiedad pública del hemidelta derecho, que su ponen 3.600 hectáreas y otras 1.000 de cotos de caza.

Propiedad privada

En la margen izquierda del delta, a principios de siglo, ocho familias eran las únicas propietarias; en 1970, el 0,4%. de los propietarios tenía el 34% del terreno. Hoy la proporción es de un 60% de propiedad de los payeses, y un 40%, grandes fincas, "de los de fuera" como todavía se dice.

Como primera iniciativa colectiva -para muchos la salvación económica del delta-, se propone la creación de la cooperativa Cámara Arrocera de Deltebre, que agrupará al 95% de los propietarios. Y ésta es también una larga historia dibujada desde los años cincuenta, cuando un grupo de jóvenes se lanzó a montar una biblioteca, organizar conferencias y editar una publicación a multicopista, Antena. Antes, con la República, había llegado a Deltebre por primera vez el teatro, una orquesta y su banda de música.

El actual parque natural es el segundo de España, después del nacional de Doñana, y la zona húmeda más extensa de Cataluña. Constituye el segundo hábitat acuático más importante del Mediterráneo occidental, tras el francés de la Camarga. La Generalitat concede a las aves del delta una importancia internacional: 300 especies representan el 60% de las especies europeas, y en otoño recoge 53.000 patos y 1.3.000 fochas, el 90% de las ánades invernantes en Cataluña.

Hasta ahora la inversión en el parque por parte de la Generalitat ha sido de 20 millones de pesetas para la estación biológica y meteorológica, instalada en una finca que se adquirió en el Canal Vell, 10 millones de pesetas para el edificio de recepción e información, 30 millones de pesetas para la actual construcción del Ecomuseo y 80 millones de pesetas para el albergue, necesidad puesta de manifiesto por los campos de trabajo internacionales organizados estos dos últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 1986