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UN SÍMBOLO DE LA HISTORIA DE LA ESCULTURA

Chillida: "Trabajaba sobre el pellejo de la realidad"

Dos escultores españoles de vanguardia definieron ayer el paso de Moore por el arte contemporáneo. Eduardo Chillida dijo que había trabajado "sobre el pellejo de la realidad. Martín Chirino afirmó que había cambiado el curso de la historia del arte."Ha dejado una huella importante en el arte, y su obra", dijo Chillida, "ha influido poderosamente en los escultores de su generación, incluidos, desde luego, los artistas vascos. Personalmente he admirado siempre la obra de la primera: parte de la vida de Moore, cuando trabajaba en el vaciado de la piedra y del bronce, tratando de aproximar el hueco con el pleno".

Chillida afirmó que los descubrimientos de Henry Moore, sus primeras aportaciones a la escultura, pertenecían a la órbita de las ideas expuestas con anterioridad por Picasso y por otros artistas. "Moore logró un resultado admirable aventurándose por uno de los innumerables e insospechados Caminos que Picasso abrió para el arte y que jamás se decidió a desarrollar".

"La obra de Moore", añadió el escultor vasco, "era prácticamente figurativa; él se apoyaba en la naturaleza, en la erosión de los huesos y en cosas así, trabajaba en el pellejo de la realidad, buscando la apariencia de lo aparente, y fue en el terreno de la mujer yacente donde trabajó con total libertad de interpretación, aunque toda su obra tenga un sello muy personal".

A su juicio, Moore abandonó en etapas posteriores esos espacios del vacío y trató de alejarse de la esfera de las apariencias, con resultados mucho menos sobresalientes. "Los nuevos materiales se le escapaban, y yo creo que su mejor obra pertenece precisamente a esa primera etapa".

"Lo cierto", indicó Chillida, "es que su obra, salvo en esa primera etapa, no ha llegado a interesarme personalmente, aunque, eso sí, me merece un gran respeto".

"Si bien su biografía nos lo muestra en principio dentro de los cauces de lo normal, intentando y asimilando toda experiencia artística, su evolución lo lleva a modificar el curso de la historia del arte", dijo, por su parte, Martín Chirino. "Su talante de artista íntegro en un proceso constante de indagación le hizo posible la superación de los años duros y graves dificultades económicas por las que tuvo que atravesar, en complicados momentos de nuestra historia, en donde la aceptación de lo nuevo siempre es altamente conflictiva. Aun así, Henry Moore no asumió actitudes transigentes; al contrario, escogió la línea meridiana y eficaz del compromiso con su pensamiento y su época".

"Es evidente la importancia social de la obra de Henry Moore", manifestó Martín Chirino. "Solamente un humanista como él, un ser preocupado por la condición humana y su entorno le dará primacía al hombre. Sólo él pude, concebir, dibujar o modelar, tallar o fundir la incomparable y consoladora extrañeza de sus hermosas esculturas de grupos de familia, junto a la placidez bien entendida de sus figuras reclinadas. Todo su quehacer escultórico está en ese punto de confluencia de la historia, entre pasado y presente. Su consciencia de hombre moderno no le permitía obviar este proceso. Sabía que la tradición estaba a su alcance para violentarla, sin olvidarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 1986