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¿Vergüenza o protección antifascista?

Al Oeste es el muro de la vergüenza; al Este, la muralla de protección antifascista. El próximo miércoles hará 25 años que divide Berlín y que encierra al sector Oeste en el corazón del mundo comunista.A 188 kilómetros de la frontera entre las dos Alemanias, 165 kilómetros de cemento y de alambradas con dispositivos mortales contra los candidatos a la fuga hacia el Oeste constituyen una herencia de la guerra fría, pero también un monstruo que permitió que se saliera de ella.

Cuando en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961 la policía y el Ejército de la República De mocrática Alemana (RDA) co menzaron su obra, el mundo se encontraba bajo la amenaza de un conflicto entre las dos superpotencias respecto a la administración de los cuatro aliados de la II Guerra Mundial (Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la Unión Soviética).

Nikita Jruschov, que apoyaba las reivindicaciones alemanas orientales de soberanía sobre el conjunto de Berlín, había declarado el 10 de noviembre de 1958 que era hora de poner fin a la ocupación de Berlín Oeste. John F. Kennedy, amenazado por Jruschov con una guerra sobre el problema de Berlín, manifestó en junio de 196 1: "No queremos la guerra, pero ya hemos combatido".

Cuando Kennedy supo aquel 13 de agosto del inicio de la construcción del muro, se tranquilizó. "Esto significa dijo, "'que Jruschov ha dado marcha atrás. No se construye un muro si se va a tomar posesión del territorio que se encuentra más allá".

Con sus 300 miradores, sus 52 bunkers y sus 252 caminos de perros guardianes, el muro ha sido continuamente perfeccionado en estos 25 años. Un total de 4.900 fugas ha tenido éxito, 74 fugitivos han muerto en el intento y los guardias de la RDA han abierto fuego-en 1.635 ocasiones.

Inmaculado y lúgubre en su lado oriental, el muro esta plagado, al oeste, de pintadas y desesperadas expresiones de protesta -"Esta mierda nos nos destruirá"-, o amorosas: "Christa, eras tan fría como este muro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 1986