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Las tiradas medias de los libros españoles han caído un 6% desde 1970

El informe 'La edición 1986' considera la exportación como una de las bases para afianzar el sector editorial en el futuro

España es, actualmente, el quinto país productor de libros y el cuarto en exportaciones; sin embargo, los editores consideran que el esfuerzo para afianzar el sector debe proseguir, con el apoyo de la Aministración, si no se quiere perder el espacio conquistado e incremeutar la potencial editorial española. El informe La edición 1986, hecho público ayer, considera que la exportación es parte del futuro del libro español, al tiempo que analiza algunos de los factores que gravitan negativamente en el presente de la edición. Se observa una caída de las tiradas medias de ejemplares y el aumento de la reprografía además de la incidencia del IVA.

El informe La edición 1986, presentado ayer en Barcelona coincidiendo con la inauguración de la X Feria del Libro, es, de hecho, un libro blanco sobre la situación de, la edición en España, que aborda su múltiples aspectos, desde la producción de libros hasta su distribución, desde los costes hasta la relación entre la renta per cápita y el, precio del libro. Sólo tiene un precedente, un informe realizado por Gustavo Gili en 1936. Desde entonces hasta ahora, sólo ha habido estudios sectoriales. La elaboración del informe ha sido auspiciada por la Federación de Gremios de Editores de España, con el apoyo decidido de su presidente Pere Vicens y la colaboración, del editor Ramón Sopena. El resultado son 36 páginas divididas en siete capítulos que analizan la actividad editorial, la estructura del sector, la producción y la demanda interna, los aspectos económicos y comerciales, el comercio exterior y el sector editorial. El último apartado es una reflexión sobre el futuro que aguarda al libro español.El informe considera positivamente la libertad de edición de los últimos 10 años, al tiempo que señala que la posición destacada de la edición española en el concierto mundial se debe a la capacidad creativa de autores, editores e ilustradores, a la posición de liderazgo de España en el área idiomática, a la capacida exportadora, del sector y a las,dimensiones del mercado de libros en español. Paralelamente, señala como factores negativos el bajo índice de lectura en España -el texto cita un informe del Ministerio de Educación que afirma que entre un 30 y un 38% de los españoles mayores de 15 años son "analfabetos funcionales", es decir, que "carecen de los conocimientos básicos lectura-escritura-cálculo que les permita funcionar como personas en la sociedad actual"-; el difícil acceso de las empresas editoriales al crédito, oficial y privado; un insuficiente desarrollo de las estructuras de distribución y comercialización; la carestía del papel y el bajo número de ejemplares por título.

El precio del pápel

"El papel español", afirma el informe, "es entre un 20 y un 30% más caro que el ofertado en los mercados internacionales, debido a los altos aranceles existentes en nuestro país. Esta situación admite sólo tres calificativos: injusta, incomprensible, irracional". El informe proporciona las cifras de consumo de papel por el libro en España desde 1970, dando cuenta de una caída constante desde 1981. En ese año se consumieron en España 134.302, toneladas de papel; en 1984 el consumo fue de 105.263, por debajo del consumido en 1975.Respecto al número medio de ejemplares por título, el informe señala que España está por debajo de las medias europeas. España está, en la producción de títulos por delante de Francia, pero en número de ejemplares los franceses aventaja a España en un 40%, lo que repercute en una alza considerable en los textos españoles. España ocupa el quinto puesto en la producción mundial por número, de títulos, pero baja al décimo respecto al número de ejemplares. Por otra parte, la media de ejemplares por título ha descendido hasta un 6% desde 1970 hasta ahora. Desde esa fecha, sólo en 1972, 1973 y 1976 fue menor la tirada media que en 1984.

El informe dedica especial atención a lo que, en palabras de Pere Vicens, forma el "mercado común del libro español", es decir el mercado exterior del libro producido en España. Ese ámbito es. considerado básico para la evolución del futuro del sector ya que, según se dice en el texto, los editores españoles no proyectan los costes sobre tiradas reducidas al mercado español sino considerando las posibilidades de la exportación. Con todo, un factor importante que frena la exportación es la carga financiera ya que el cobro de las exportaciones se dilata, como media, en 24 meses. Hasta ahora, los créditos a la exportación ayudaban a paliar este problema. Esta ayuda, sin embargo, ha desaparecido como consecuencia del ingreso de España en la Comunidad Europea.

La exportación es, según el informe, un proceso en el que intervienen la mayoría de editoriales españolas en actividad. "La exportación es y seguirá siendo", señala el texto, "uno de los elementos, definidores y deoconfiguración del sector. Y por varias razones: a) porque es una excelente fuente de ingresos para las casas editoriales y de divisas para el país; b) - orque, en principio, es factible aumentar el grado de penetración en los mercados iberoamericanos frente a nuestros competidores; c) porque la exportación permite mantener unos precios más asequibles a nivel interno; d) poi-que la competencia a nivel internacional fuerza a los editores a mantener un alto nivel de -creatividad e innovación constantes; e) poi-que el libro es y seguirá siendo una herramienta magnifica al seriicio de la política exterior española y de inducción de las exportaciones de otros productos". Precisamente por esto, concluye el informe, la Administración debe buscar mecanismos de apoyo a la exportación del libro español.

El informe analiza también, las consecuencias de la implantación del IVA, la definición del papel del editor, el futuro de las nuevas tecnologías y la estructura de empleo del sector, que proporciona trabajo directa o indirectamente a 150.000 personas en España y a 8.000 en el extranjero, ya que las redes de distribución operan, en no pocos casos, con personal contratado directamente por España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 1986