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EL ASESINATO DEL PRIMER MINISTRO SUECO

Las palabras de un luchador por la paz

Olof Palme visitó por primera vez España en 1976, con motivo del 27º Congreso, del Partido Socialista Obrero Español. En la primera entrevista publicada por EL PAÍS, Palme confesaba que no había visitado antes España debido a una promesa hecha en su juventud. "Durante estos años he sentido muchas veces grandes deseos de ir a España, pero, siendo muy joven, decidí no hacerlo mientras durase la dictadura Ahora ya puedo venir a España" Su última visita fue en noviembre de 1985 para recibir el Premio por la Paz de la Asociación de las Naciones Unidas.Su relación con España empezó, sin embargo, cuando era niño "Viví con gran intensidad la guerra civil española, la gran solidaridad que despertó esta guerra en Suecia. Todos los que me rodeaban eran grandes partidarios de la democracia española".

En plena transición democrática, en febrero de 1979, Olof Palme declaraba, que "la democracia en España avanza paso a paso, de forma admirable". Sobre el papel a jugar por sus colegas socialistas, afirmaba: "Yo pienso que el socialismo tiene y tendrá un carácter reformista en España. Quiero aclarar que, para mí, el reformismo consiste en la utilización de medios pacíficos para lograr cambios sociales".

Su cariño hacia España y su amistad con algunos dirigentes socialistas iba más allá de la simple relación política. En marzo de 1983 recordaba: "Felipe González es un buen amigo nuestro". El primer ministro sueco, concediéndose unos instantes de nostalgia, explicó que le recibió por primera vez en la sala de Gobierno cuando Isidoro acababa de ser elegido primer secretario del PSOE en el congreso de Suresnes. Era la primera vez que Felipe González pisaba el despacho de un primer ministro.

Entre las preocupaciones de Palme estaban la paz y el desarme. En una entrevista publicada por este diario en diciembre de 1982, afirmaba estar "firmemente convencido de que, si prosigue en el mundo la actual carrera de armamentos, la situación de pobreza y de rearme nos va a conducir a la guerra mundial". Para defender la paz proponía Ia creación de una zona desnuclearizada en el centro de Europa". Le preocupaba que Europa fuera "el campo de batalla mejor preparado de la historia".

Nunca se pronunció sobre la OTAN, "porque Suecia no es miembro de esa organización, pero espero que su papel sea el de tomar parte activa en la reducción de las fuerzas hoy presentes en Europa". Respecto a la pertenencia de España a la OTAN, Palme tampoco se definió: "Eso deben decidirlo los españoles".

En noviembre de 1983, Palme conversó con el director de EL PAÍS. Volvió a insistir en la seguridad europea y, concretamente, mostró su oposición al despliegue de los cohetes Pershing y de crucero, así como a los SS-20 soviéticos. "Mi convencimiento ha sido siempre que los cohetes son inútiles. Si se usaran en una guerra, sería el fin de la civilización".

Otro de los focos de tensión mundial, Centroamérica, llevó al primer ministro sueco a impulsar la negociación a través del grupo de Contadora. Nuevamente, Palme lanzó duras críticas contra la actuación exterior norteamericana. "La responsabilidad de los americanos es clara: los EEUU cometen frecuentes errores en los países de América Latina y el Tercer Mundo. El principal de ellos es suponer que tensiones y conflictos basados en desigualdades sociales son simplemente conflictos Este-Oeste".

La última entrevista de Palme a EL PAÍS fue en septiembre de 1984, coincidiendo con su primera visita oficial como jefe de Gobierno. El mantenimiento de la paz seguía siendo su preocupación central: "La neutralidad nos proporciona una cierta libertad que podemos utilizar en pro de algo tan vital como la paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 1986