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Nuria Espert, Concha Velasco y Rosa María Sardá coinciden en la cartelera madrileña

Las actrices españolas Nuria Espert, Concha Velasco y Rosa María Sardá, exponentes de distintas maneras de aproximarse al teatro, coinciden en la cartelera madrileña de esta semana. Nuria Espert presenta mañana su reposición de Yerma, de Federico García Lorca; Concha Velasco estrenó anoche Mamá, quiero ser artista, y Rosa María Sardá pone esta noche en la escena del Centro Dramático Nacional su visión de Madre Coraje, de Bertolt Brecht.

La obra Mamá, quiero ser artista, estrenada ayer en el teatro Calderón, es un espectáculo creado en los últimos meses y montado en un tiempo récord de 24 días. Se trata de una comedia musical concebida como gran espectáculo, que ha dirigido Ángel Montesinos, un hombre ligado al mundo del teatro musical desde hace años. Madre Coraje, que se estrena hoy en el teatro María Guerrero, ha sido puesta en escena por Lluís Pasqual, director del Centro Dramático Nacional. La reposición de Yerma, que coincide con el 50º aniversario de la muerte de Lorca, se estrena mañana en el teatro de la Comedia tal y como la concibió el director Víctor García en 1971, 11 años antes de su muerte.En los últimos 24 días el equipo de Mamá, quiero ser artista ha vivido un tour de force para llegar al estreno de anoche. Concha Velasco, show-woman por encima de todo; Ángel Montesinos, coautor con Arteche y director del espectáculo; Giorgio Aresu como coreógrafo, Augusto Algueró como director musical y un buen número de profesionales lo han hecho posible. Se ha intentado huir del habitual cutrerío nacional que respiran estos montajes. Se han gastado 38 millones de pesetas en un montaje de cuyos resultados sus creadores han quedado satisfechos.

Hacía tiempo que Concha Velasco y Ángel Montesinos tenían en mente el montaje de este espectáculo. Realizado en clave de humor y de farsa, se cuentan anécdotas que en la vida de una actriz con la trayectoria de Concha Velasco se han dado en su profesión.

Musical español

Con música de Moraleda y Quiroga, canciones repescadas de los años treinta de Alonso, del maestro Padilla y temas famosos de los cincuenta y sesenta, Ángel Montesinos ha intentado abrir un camino nuevo para los musicales españoles. "He querido hacer un musical que no tuviera nada que ver con Por la calle de Alcalá", dice Montesinos, "al ritmo de los grandes espectáculos que se ven por ahí y que aquí no triunfan porque se hacen con personajes muy sajones. Aquí los personajes son muy españoles, sainetescos. Llevamos ocho meses con el espectáculo dentro de la cabeza y por ello nos hemos arriesgado a montarlo en tan poco tiempo, aunque para ello ha habido que contar con la colaboración de todos".

Una Concha Velasco joven y delgada sale al escenario "a dejarlo todo". Ésa es la actriz. Una mujer, accesible y simpática, cuenta cómo en el fondo lo vive de otra forma: "Yo en el fondo tengo complejo de tener edad y de gorda, y he tenido temores a la hora de salir al escenario haciendo de chica que empieza. Me he puesto a régimen; pero, no obstante, los ensayos, que duraban hasta las cuatro y las cinco de la madrugada, también han contribuido".

Éste era un momento esperado por Concha Velasco desde hace tiempo. "Mi carrera en los últimos años ha sido muy afortunada". Entre risas añade: "Tenía ganas de hacer un musical de este tipo antes de que ya no pueda. Durante todos estos años que he estado alejada del musical he venido preparándome para hacer esto".

En esta ocasión el riesgo para Concha Velasco es doble: "Soy empresa, y por supuesto que quiero ganar dinero, pero para mí era muy importante poder intervenir también en muchos aspectos del montaje. Me he tenido que morder la lengua muchas veces con un director, y en esta ocasión con Montesinos es como si tuviéramos el mismo espectáculo en la cabeza. Yo me muero por los musicales, me gustan muchísimo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 1986