Crítica:ÓPERA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Shirley Verret sigue entre las grandes

Un prolongado aplauso coronó la actuación de Shirley Verret (Nueva Orleans, 1931) dentro del ciclo de grandes recitales líricos en el teatro Real.La mezzosoprano estadounidense tuvo que ofrecer como propina del concierto un célebre lied de Brahms, una canción de Joaquín Nin (El paño murciano), el Summertime de la ópera Porgy and Bess, de Gershwin, y el aria Pace, pace, mio Dio, con la que inicia Leonora el segundo cuadro del tercer acto de La forza del destino, de Verdi. Al llegar a esta última ya estaba Shirley Verret cantando con esa potencia, riqueza y variedad de registro que caracterizan su extraordinaria voz.

Había comenzado con un Schubert poco convincente, falto de ligereza y de ternura. ¿Por qué elegir, entre tantos lieder schubertianos, uno como Seligkeit (Beatitud), ideal para voces mucho más agudas que la suya?

Obras de Schubert, R

Strauss y Brahms.Shirley Verret, mezzosoprano. Christian Ivaldi, piano. Teatro Real. Madrid, 29 de enero.

Complejas canciones

En las hermosas y complejas canciones de Richard Strauss se empezó a disfrutar de su gran línea de canto, de ese color cálido que comunica con elegancia y naturalidad. Luego, su admirable técnica, puesta de manifiesto en un lied tan dificil como Befreit (Liberado).

Al acabar los Strauss, Shirley Verret y Christian Ivaldi (quien, salvo en la primera propina del final, fue un excelente colaborador) ofrecieron, cosa poco vista, una pieza fuera de programa: el Aleluya del Esxultate Jubilate de Mozart, completamente inadecuado en aquel momento y para la voz de la Verret, que nos parece cantó incluso un poco baja respecto al piano.

La segunda parte del recital incluía cinco lieder de Brahms y el ciclo de este autor Zigeuner-Lieder Op. 103. Shirley Verret estuvo sencillamente magnífica en todo momento, en especial en el muy maduro ciclo según las Húngaras de Hugo Conrat (por cierto, las traducciones del alemán en el programa de mano eran deficientes) para otorgar vida escénica a los poemas, tanto en ejemplos de la gracia y la viveza de Roeslein dreie in der Reihe... como para la intensa Kommt dir manchmal in der Sinn...

Shirley Verret es todavía una voz excepcional y una presencia de primera clase sobre el escenario.

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