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El presidente de Perú ratifica su política sobre el pago de la deuda exterior

El presidente de la República de Perú, Alan García, defendió ayer ante el Pleno de la Asamblea Mundial de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con gran fuerza de sugestión y entre repetidos aplausos, que los objetivos de su país se pueden resumir en la búsqueda de "una democracia para la alimentación". Afirmó que el objetivo de su Gobierno es la reivindicación "del derecho a la vida" y que "el hambre no es una sentencia para la humanidad". Y ratificó la postura que hace meses adoptara con respecto al pago de la deuda exterior que soporta su país.

Con un lenguaje muy vivo y colorido explicó Alan García que no sólo la tierra sino también "el mar peruano" debe dejar de ser "pasto del imperialismo depredador", ya que su riqueza debe servir de ahora en adelante "como alimento a los que nada tienen".Pero el momento en que el presidente de Perú obtuvo mayor atención fue cuando planteó el espinoso problema de la deuda externa de su país: "sostenemos", dijo, "la injusticia de esa deuda originada en el intercambio desigual, acrecentada por las tasas de intereses, y agravada por el proteccionismo que disminuye los precios de nuestros productos y bloquea su comercio".

El presidente afirmó levantando la voz: "en esta hora en la que sobre nuestras sociedades se cierne la violencia y la miseria, los bancos bien pueden esperar. Bastante hemos esperado los pobres de la tierra, la razón y la justicia". Y estalló un aplauso fortísimo.

Rescate de soberanía

Dijo Alan García que Perú rechaza continuar endeudándose para pagar deudas anteriores. Y afirmó: "ratificamos nuestra decisión de asignar el 10% de nuestras exportaciones, es decir, sólo uno de cada diez dólares provenientes de ellas". Y como un reto añadió: "las sanciones no nos harán retroceder porque creemos que ése el precio al rescate de nuestra soberanía".Según el presidente de Perú, la profunda transformación de su país y la solidez de la democracia deberán inspirarse en "un modelo alimentario autóctono", pues sólo así "será revolución en sus múltipies dimensiones de autonomía nacional, descentralismo económico, justicia social y reivindicación cultural". Denunció Alan García la injusta, operación llevada a cabo en el pasado, al haber hecho consumir trigo a su país cuando es "un producto de otra geografía". Y añadió: "se creó la conciencia de la escasez, la conciencia de la pobreza como un hecho inevitable y, sin moverse de sus tierras, los campesinos peruanos iniciaron un largo destierro sobre su propia historia".

El joven presidente peruano que había sido esperado con mucha expectación en el importante foro de la FAO, y que hoy dará una conferencia de prensa, afirmó ayer: "hemos escogido el camino de la FAO, rescatando el mundo agrario como fuente de bienestar y nutrición", pero añadiendo que Perú no quiere hacerlo "rogando la caridad ni pidiendo la limosna de un mendrugo, sino exigiendo un sistema más justo en el que el dólar no sea la única moneda universal, porque eso nos convierte en instrumentos de un solo país emisor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de noviembre de 1985

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