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AÑO DEL BARROCO

'Xerxes', de Haendel, un estreno infrecuente para la cartelera madrileña

Las celebraciones madrileñas del año barroco culminan estos días con obras olvidadas de Scarlatti y Haendel. Este año se cumple el tercer centenario de los dos músicos. Narciso, Acis y Galatea, Teodora y Xerxes suponen algo infrecuente en la cartelera de cualquier ciudad europea. Xerxes se presenta hoy en el teatro de la Zarzuela, dentro del Festival de Otoño, interpretada por el teatro de la ópera de Karlsruhe (República Federal de Alemania).

Haendel no se hallaba en un período de fortuna operística cuando estrenó Xerxes en el King Theatre de Londres, en 1738. Después del gran éxito de Alcina vendrían ocho obras más, sin que ninguna de estas piezas alcanzase las 10 representaciones.Xerxes, la sexta de este grupo, no pasó de las cinco, e inmediatamente se hundió en el olvido por un período de dos siglos, sin que ni siquiera pudiera sacarlo de él el famoso largo -larghittoi escribió su autor- tantas veces interpretado en ocasiones solemnes e incluso religiosas, cuando, irónicamente, es el canto amoroso, del monarca hacia un árbol en medio de su desesperación por no ver avanzar sus intentos pasionales hacia Romilda.

Adaptación

El libreto de Minato había servido anteriormente, para que Cavalli y Bononcini compusieran sus operas de 1654 y 1694, respectivamente. Haendel lo adapta, modificando situaciones y dejando prácticamente sin sentido histórico al mismo, aunque aun se conserve alguna escena derivada de los textos de Herodoto.El argumento viene a ser una sucesión de enredos, amorosos: el rey Xerxes desea tiránicamente a Romilda, la prometida de su hermano Arsamene, quien a su vez es amado y pretendido mediante medios equívocos por Atlanta la hermana de Romilda. Para acabar de complicar la cosa, la futura esposa del monarca se halla presente, disfrazada de hombre, en toda la situación.

Todo este conflicto da lugar a escenas de voluptuosidad y celos, expuestas sin concertantes a través de monólogos y dúos en los que de uno a otro se van pasando la palabra y en los que la música de Haendel logra un equilibrio entre lo serio, lo cómico y lo galante por medio de bellas melodías y una cuidada profundización en los caracteres, que sin embargo no puede evitar una cierta monotonía a lo largo de las tres horas de duración de la ópera. Su interpretación supone la visita de la Compañía Estable de Karlsruhe, uno de los teatros líricos más antiguos, y prestigiosos de la República Federal de Alemania, al teatro de la Zarzuela.

La Ópera de Karlsruhe tiene su origen a principios del siglo XVIII en las representaciones que el margrave Carlos Guillermo organizaba en la residencia Burlach.

Un siglo después se construyó un teatro que fue destruido en la última guerra mundial, por lo que la sala actual data tan sólo de 1975. Durante este dilatado tiempo la Ópera de Karlsruhe ha tenido directores musicales del prestigio de Krips Keilberth o Prick, quien estos días se presenta en el teatro Real con la orquesta de Radiotelevisión Española.

La ópera Xerxes será dirigida en lo musical por el inglés Charles Farncombe y en lo escénico por el alemán Uwe Wand, de la ópera de Leipzig, en la República Federal de Alemania.

La compañía del teatro lírico oficial de la ciudad de Karlsruhe consta de un total de 150 personas, entre cantantes solistas, orquesta, coro y personal técnico. La versión que presenta esta noche en Madrid esta cantada en alemán y se debe a Horst Gurgel, Joachim Herz y Eginhard Röhlig.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1985