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Arquitectos y artistas protestan por las reparaciones que se realizan en la catedral de Burgos

Arquitectos y artistas burgaleses han manifestado su preocupación ante el cambio de fisonomía que puede sufrir la catedral de Burgos a consecuencia de las obras que se están llevando a cabo en las vidrieras de una de las capillas. Se trata de un sistema de protección exterior consistente en unos vidrios translúcidos, sujetos por bastidores metálicos a las molduras de los ventanales, que a juicio de los denunciantes, que han pedido la paralización de las obras, ocultan al exterior los valores y matices de las vidrieras, produciendo, además, un efecto antiestético.

Este sistema, aplicado en las vidrieras de la capilla de los Condestables, podría aplicarse también, según datos que han trascendido, a las vidrieras de las torres de la catedral, lo que ha acrecentado la preocupación de algunos sectores, que han denunciado los hechos ante el gobernador civil, como representante de la Administración central. Los denunciantes, que han solicitado la paralización de las obras, consideran que el procedimiento, además de atentatorio a la imagen de la catedral, es innecesario y podría resultar nocivo para las molduras donde se asientan los sistemas de anclaje. Según estas fuentes, los bastidores recortan y falsifican la silueta de la piedra, ya que al estar colocados varios centímetros más afuera de las vidrieras, el mainel quedaría reducido a la mitad de su grosor, deformando el aspecto exterior del ventanal. Así, el pintor Luis Sáez, una de las voces que se han alzado contra este proyecto, considera que el mismo "es claramente atentatorio a la imagen y valor del monumento. Se ha hecho de forma precipitada y sin previo estudio del tema, como lo demuestra el hecho de que en todos los sitios que conozco donde se ha instalado el sistema se ha probado su invalidez". Luis Sáez, perteneciente a la Comisión Provincial de Urbanismo, que desconocía el tema, sugiere que se ejerza por parte de las autoridades responsables un mayor seguimiento y atención a las obras de la catedral para evitar "males irreversibles en el monumento".

El colorido

Para el director de las obras de la catedral, el arquitecto Marcos Rico, la alarma está injustificada y lo único cuestionable en estas obras, "que se están desarrollando siguiendo escrupulosamente e proyecto aprobado por el ministerio, sería el colorido del cristal protector: si le damos más o menos transparencia".

El arquitecto reconoce que el vidrio actualmente instalado oculta los detalles de las vidrieras de la catedral, "pero tiene carácter provisional, de prueba, y si se considera necesario, dado que la obra está en proceso de ejecución, se puede variar por otro más transparente". Salvo este punto, el arquitecto considera que el sistema de protección es adecuado y "no hace peligrar en absoluto a las molduras de los ventanales; es más, las protege".

En estos momentos se da la curiosa circunstancia de que las vidrieras donde se ha instalado el sistema de protección se encuentran sumamente deterioradas, no conservándose más de un 35% o 40% de las vidrieras originales. La restauración de éstas y la fabricación del 60% restante están péndientes de que Bellas Artes dé luz verde a un proyecto de restauración integral de todas las vidrieras, que se haría en base a unos dibujos de Muñoz de Pablos.

Este proyecto, que fue objeto de una exposición en el Colegio de Arquitectos de Madrid hace varios meses, debiera haberse llevado a cabo, según Marcos Rico, de forma simultánea al de protección, lo que habría dado más sentido a las obras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de agosto de 1985