Incidentes y suspensión final en el Festival Celta de Vigo

La 8ª edición del Festival Celta de Vigo, que finalizó el pasado día 29, estuvo durante sus tres días de actuaciones, lleno de incidentes y pasados por agua, hasta el punto de que la programación se suspendió ante la alta peligrosidad que suponía actuar con el material electrónico mojado.Abrieron el festival los grupos Banda Blue, Bonnets, de Escocia; el asturiano Trasgu, el madrileño Labanda y el gaitero gallego Ricardo Portela. Durante la actuación del grupo Labanda se produjo una avalancha de público que saltó la verja divisoria entre la zona de sillas y el gallinero.

Los incidentes que, según los organizadores, respondieron a una avalancha de "gente rara, y nueva, que no es digna de estar en un festival como éste", se produjeron cuando un grupo de personas saltó la verja y consiguió llegar hasta los pies del mismo estrado donde actuaban los madrileños. Fue en ese momento cuando el público que había pagado su silla protestó porque no podían ver la actuación.

El segundo día del festival estuvo presidido por los graves sucesos que acaecieron durante toda la noche. Actuaron la banda escocesa Brithis Airways, seguida de los gallegos Brath y los Yr Hwntws del País de Gales. Cuando actuaban los Brath, comenzó una lluvia de botes y de piedras, alcanzando una de éstas al ingeniero de sonido de Radio Nacional de España, Antonio Gegúndez, destacado al festival, y que le produjo una profunda herida en el pómulo izquierdo. Asimismo, varios espectadores de la "zona de silla" fueron también alcanzados por botes de cerveza y varios policías municipales sufrieron magulladuras y golpes.

En la siguiente actuación intervinieron los gallegos Os Rosales, los bretones Gwendal y los irlandeses Stock on Wind. Al final de la actuación de Os Rosales la lluvia hizo acto de presencia y a punto estuvo de interrumpir la actuación de los Gwendal, que discutían si salir al escenario, dada la alta peligrosidad de actuar con el instrumental electrónico mojado. Durante la actuación de este grupo comenzaron de nuevo los incidentes, y los organizadores se vieron obligados a no apagar las luces del recinto de Castredos. El alcalde de Vigo, presente esa noche, ordenó interrumpir la actuación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de julio de 1985.