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LAS VENTAS

Cogida de Manuel de Paz

La novillada de ayer se inició por falsos derroteros. El primero de la tarde, un novillo chico y escurrido, que mansurroneó en la suerte de varas y llegó con dureza a la muleta, prendió por el pecho a Manuel de Paz, cuando se disponía a iniciar la segunda tanda de naturales. Después, en el suelo, lo volvió a empitonar y el novillero fue retirado sin conocimiento a la enfermería de la plaza, entre la impresión del público, que pensó que llevaba una cornada.El gitano sólo había podido dar al novillo que lo hirió tres naturales, y el de pecho con cierta gracia calé. La falta de mando y un exceso de confianza en sí mismo le llevaron a la huida, que no ha tenido las graves consecuencias que la aparatosidad de la cogida hizo temer a muchos de los espectadores que acudieron a la Monumental de las Ventas bajo un calor excesivo.

Plaza de las Ventas

25 de julio.Novillos del Conde de Mayalde, duros, dificiles. Manuel de Paz: cogido por el primer novillo de la tarde. Sánchez Marcos: palmas en su primero; aplausos en su segundo, y silencio en el tercero. José Luis Bote: aplausos en el primero, vuelta en su segundo; aplausos en su tercero. Manuel de Paz fue asistido de contusiones en el tercio superior y medio de la pierna izquierda, y contusión en el torso también izquierdo. Sufre ligera conmoción cerebral. Su pronostico es reservado, según el parte médico.

El percance dejó a los otros dos novilleros en un mano a mano improvisado, que probablemente no esperaban. Es preciso decir que los dos salieron airosos del inesperado trance, lo que supone, indudablemente, su mayor mérito, pues los novillos presentaron muchas dificultades, adecuadas para que los maestros del toreo, o las figuras millonarias, se encargaran de afrontarlas y resolverlas.

Sánchez Marcos estuvo en sus tres novillos con mando y tranquilidad, a la vez que exhibió ciertas condiciones lidiadoras. José Luis Bote salió en plan de novillero placeado y con ganas de ser alguien. Toreó muy bien con el capote al tercero, y en éste mismo novillo resucitó el cambio a muleta plegada, aunque es preciso decir que con más tensión que pureza.

Todo lo que realizó a lo largo de la novillada fue muy meritorio, por las condiciones de sus enemigos, especialmente en el cuarto y en el sexto de la tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de julio de 1985