GENTE
Angel Cañizares,
propietario del bar de la estación de vía estrecha de la localidad cordobesa de Pueblonuevo, ha puesto en jaque a las autoridades provinciales para evitar que unos ladrones sean víctimas de su propio botín. Harto ya de los sucesivos robos en su establecimiento -10 ha contabilizado-, sin reparación alguna, Ángel Cañizares decidió urdir su peculiar escarmiento. Para ello mezcló whisky Caballo Blanco con líquido matarratas en una botella de esa marca, que ahora puede estar en poder de los ladrones. El Gobierno Civil ha hecho un llamamiento público de alerta para evitar cualquier fatal desenlace para aquel o aquellos que se decidan a beber un trago de la botella-trampa.


























































