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Búsqueda de soluciones para el secuestro del avión de la TWA

Israel espera una solución aceptable para todas las partes implicadas

La negativa de la Cruz Roja Internacional (CRI) a actuar como intermediaria entre Washington y Tel Aviv en el problema de los shiíes detenidos en Israel, y que deberían ser puestos en libertad a cambio de los pasajeros norteamericanos del avión secuestrado de la TWA, ha sido acogida con satisfacción en medios oficiales israelíes.Israel, que había decidido hace tiempo excarcelar a dichos prisioneros, se encuentra en una delicada posición en espera de una solución que salve la cara a todas las partes implicadas en esta nueva crisis de los rehenes.

Lo que se sabe de este asunto hasta ahora es que el Gobierno israelí ha prometido estudiar la propuesta de liberar a los 700 shiíes libaneses que tiene en su poder, pero únicamente en el caso de que EE UU lo pida formalmente.

En el plano oficial, Washington sigue manteniendo que no cederá al chantaje y que "no pedirá a ningún país que lo haga". Sin embargo, Washington pidió a la Cruz Roja que "sondee" a Israel sobre sus intenciones con respecto a la liberación de los shiíes.

En cualquier caso, la situación de Israel en esta crisis es delicada. En primer lugar, porque los prisioneros de los israelíes son shiíes capturados durante operaciones de rastreo efectuadas en el sur de Líbano, a raíz de sangrientos ataques de la guerrilla durante las últimas fases de la retirada israelí.

Los 1.200 shiíes detenidos, acusados de participar en dichos ataques, fueron internados primero en el campo de Ansar en el sur libanés y, posteriormente, transferidos a las cárceles israelíes. Cuando la evacuación israelí del país vecino llegaba a su fin, las autoridades israelíes anunciaron que esos prisioneros irían siendo liberados gradualmente, por grupos, a partir de la evacuación total de Líbano.

Israel tiene dos razones importantes para acelerar la liberación de esos prisioneros. En primer lugar, para crear un nuevo y mejor clima entre el Estado de Israel y la organización shií Amal, fuerza dominante en el sur de Líbano. En segundo lugar, para reforzar las filas shiíes que están en lucha contra la OLP.

Los 500 shiíes liberados semanas atrás por Israel se han trasladado a Beirut para ponerse a disposición de Nabih Berri, líder de Amal.

Paradójicamente, el secuestro del avión norteamericano y la exigencia de Berri de que sean liberados los 700 prisioneros shiíes restantes pueden hacer retrasar su salida de las prisiones israelíes, ya que Israel no quiere dar la sensación de que capitula ante el chantaje terrorista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de junio de 1985