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Discolibro piensa cerrar "de manera ordenada", según directivos de la empresa

La empresa especializada en venta de libros por correspondencia Discolibro, una de las más importantes del mercado, está iniciando un proceso de reajuste que desembocará en "un cierre ordenado y no conflictivo, en el que la empresa hará honor a todos sus compromisos con la plantilla y los proveedores", según declaró ayer uno de los directivos de la sociedad, con sede en Barcelona.Paralelamente, el abogado alemán afincado en Madrid Tilman Todenhöfer, representante en España del grupo editorial Georg Von Hotzbrinck -sociedad madre de Discolibro a través de su subsidiaria Deutsche Bücherbund- señaló que la decisión de cierre había sido tomada, tras detallados análisis, por la central alemana, "ante las peculiaridades estructurales del mercado editorial español".

"Pese a todos los esfuerzos y a la inyección periódica de dinero, el mercado español de venta de libros por correspondencia es muy limitado y hay una fuerte competencia de los quioscos, con lo cual es cierto que estábamos bastante por debajo de la cantidad de socios mínima para ser rentables".

Pérdidas

En Barcelona, el directivo de Discolibro señaló su disgusto por una información aparecida ayer en un diario económico de Madrid, el periódico Cinco Días, que ha dado la primera información sobre el tema, en la que se informaba del cierre de la empresa a causa de unas pérdidas anuales de 100 millones de pesetas y de un número de socios situable en 150.000."La información sólo es cierta en cuanto al resultado final de la situación; efectivamente, Discolibro cierra", señaló a este diario el citado directivo de la empresa. "Pero todo lo demás es completamente inexacto", continuó el responsable de Discolibro.

Capital extranjero

"De entrada, como es sabido, Discolibro es una sociedad con capital extranjero, pero la casa central no es una inexistente editorial llamada Veriag, sino el grupo editorial Von Hotzbrinck. Nuestra cifra de ventas del año pasado no fue de 700 millones, sino de 830 millones, y los 600 millones de pérdidas citados son una cifra absolutamente ilusoria", prosiguió el responsable de la empresa de venta de libros.Para los directivos barceloneses de la empresa Discolibro, "la irrupción de la noticia puede perjudicar el proceso de cierre ordenado y no conflictivo, porque puede haber reacciones de pánico, que serían totalmente infundadas. Por ejemplo, el coste del cierre, que Cinco Días cifraba en 600 millones más, es una cifra completamente ficticia; nadie sabe todavía cuánto costará".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de mayo de 1985