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REVISTA DE PRENSA

El espíritu de las SALT II

Washington,

Ronald Reagan esta a punto de tomar la que puede ser la más importante decisión de su mandato respecto al control de armamento. Esta semana se espera que los encargados de la alta seguridad nacional comiencen a debatir si Estados Unidos debe continuar respetando el todavía no ratificado tratado SALT II a la vista de la clara evidencia de que la Unión Soviética está haciendo trampa respecto a dos condiciones claves. A pesar de los recientes ataques del presidente Reagan al SALT II, los altos funcionarios están presionándole para que abandone la intención de renunciar al acuerdo en su conjunto.(...)Como resultado, está ganando apoyo entre los más altos consejeros el llevar una táctica que deje a Estados Unidos de acuerdo con el espíritu del SALT II, pero no con el texto. El tratado obligaría a los norteamericanos a desechar el viejo portamisiles Poseidon para dejar paso a un nuevo submarino Trident, el Alaska, que comienza las pruebas en el mar este otoño. Ahora algunos asesores de Reagan quieren arrinconar al Poseidon cuando el Trident está encargado. Si los soviéticos entonces continúan sin cumplir el tratado SALT II u otros tratados sobre las armas nucleares, los Poseidon podrían volver al servicio activo. Los funcionarios norteamericanos dicen que los Poseidon serían una amenaza especialmente eficaz si los soviéticos trataran de romper el tratado sobre misiles antibalísticos mediante el montaje de un sistema de defensa de misiles a escala nacional. Los misiles lanzados por submarinos, dicen, podrían ayudar a contrarrestar las defensas de la Unión Soviética.

La Administración también podría retrasar una decisión sobre el SALT II hasta finales de este año, en que expira el tratado. Otra opción sería adherirse al SALT I, pero no al SALT II.

27 de mayo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de mayo de 1985