Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Centenario del autor de 'La realidad histórica de España'

Un debate histórico

España como tema. Américo Castro (Cantagallo, 1885-Lloret de Mar, 1972), de cuyo nacimiento se conmemora mañana un siglo, volcó su paciente labor investigadora para intentar desentrañar durante años la esencia de lo español, el fundamento histórico de su país, del que vivió alejado durante más de una tercera parte de su vida. Polémico, discutido, la obra de Américo Castro y su teoría de la interpretación global de la hispanidad es de obligada consulta para quien quiera acercarse a La realidad histórica de España, como tituló su obra fundamental. Fue uno de los españoles que, en sus propias palabras, preparaba "una España rectificada, justa, sensible, ilustrada y fuerte".

Uno de los debates intelectuales más relevantes de la posguerra española fue el que enfrentó, en posturas irreconciliables, a dos conocidas figuras del exilio: Claudio Sánchez Albornoz y Américo Castro, que plantearon dos conceptos distintos de la historia y de la esencia de lo español".La polémica se inició en 1948 con la publicación del libro de Castro España en su historia, obra en la que acuñaba dos nuevos términos: la morada vital -el horizonte de posibilidades de un pueblo- y la vividura -cómo viven los hombres estas posibilidades- Américo Castro, basándose fundamentalmente en fuentes literarias, llegaba a la conclusión de que era la singularidad de la Edad Media española, y en concreto las vivencias de los cristianos como casta frente a otras castas (moros y judíos), lo que había configurado el carácter diferenciador de lo español, su esencia, "la vividura hispánica". Estas tesis se vieron reforzadas con la publicación, en 1954, de La realidad histórica de España, revisión y ampliación de la anterior, que incorporaba nuevos capítulos, entre ellos, el polémico Los visigodos no eran españoles.

La respuesta de Claudio Sánchez Albornoz fue España, un enigma histórico, publicada en 1956. En ella rechazaba el concepto de la historia de Castro, a quien acusaba de caer en generalizaciones fáciles, y mantenía que había que partir de un conocimiento de los hechos y de la utilización de todo tipo de fuentes.

Por otra parte, defendía que la esencia de España y de lo español estaba ya latente en los pueblos prerromanos que se asentaron en la Península, y que fueron los romanos y los visigodos quienes la configuraron al construir la unificación política y cultural de Hispania. Respecto a la Edad Media, no consideraba decisiva la aportación del judaísmo ni de la islamización: España es ante todo cristiana y occidental, es más, España se contempla desde Castilla.

Las dos obras tuvieron una rápida difusión tanto en los círculos universitarios españoles como en Latinoamérica, y la polémica se extendió a la Prensa y a sus discípulos, mientras los dos profesores seguían cruzando réplicas.

La publicación en 1971 de la obra de Pedro Laín Entralgo A qué llamamos España, en la que suscribía las tesis de Américo Castro y que obtuvo respuesta de Sánchez Albornoz en El drama de laformación de España y los españoles (1973), ha mantenido la polémica hasta nuestros días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de mayo de 1985