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Nuevo atentado desestabilizador en el País Vasco

Asesinado el jefe de la Ertzantza al estallar una bomba bajo su coche

El jefe máximo de la policía autónoma vasca, Carlos Díaz Arcocha, fue asesinado en la mañana de ayer al estallar una bomba colocada bajo su coche cuando había subido a él después de desayunar en una cafetería próxima a Vitoria. Como cada mañana, Díaz Arcocha se dirigía a su trabajo en la sede de la academia de la Ertzantza, situada en Arcaute, cerca de la capital alavesa. El País Vasco quedó conmocionado por el atentado, que se atribuye a ETA, aunque a la hora de cerrar esta edición la organización terrorista no se había hecho responsable del asesinato. Se trata de la primera acción mortal contra la Ertzantza efectuada por los terroristas. Todas las fuerzas políticas condenaron el asesinato, excepto la coalición nacionalista radical Herri Batasuna, que se refirió a Díaz Arcocha como oficial del Ejército español.

El jefe de la policía autónoma vasca, Carlos Díaz Arcocha, fue asesinado ayer en un atentado terrorista en Vitoria. Una bomba colocada bajo su coche estalló cuando el teniente coronel se dirigía a la academia de dicho cuerpo en Arcaute, en las afueras de la capital alavesa. En ausencia de reivindicación oficial, la mayoría de los políticos e instituciones que ayer se pronunciaron sobre el hecho daban por supuesta la autoría de ETA. El atentado causó enorme conmoción en el País Vasco. El hecho de que la víctima reuniese la doble condición de teniente coronel del Ejército español y responsable máximo de una institución autonómica vasca, considerada uno de los símbolos más característicos del autogobierno de Euskadi, otorga una particular significación política al atentado.

La generalidad de las fuerzas políticas vascas, incluidas algunas extraparlamentarias como la formación nacionalista Auzolan, y con excepción de Herri Batasuna, condenaron en duros términos el crimen, que unánimemente consideraron como un "salto cualitativo" en la estrategia terrorista. En contraste con estas condenas, Herri Batasuna difundió, siete horas después del atentado, el siguiente comunicado: "Ante la muerte del teniente coronel del Ejército español y superintendente de la Ert zantza, Carlos Díaz Arcocha, Herri Batasuna considera que el pueblo vasco, hoy más que nunca, desea una situación de paz y libertad para evitar cualquier tipo de muer tes. En este sentido, la coalición Herri Batasuna muestra su preocupación ante la actual situación política y se ratifica en la necesidad del compromiso para buscar una solución inmediata que posibilite la normalización política y democrática en nuestro pueblo".Carlos Díaz Arcocha, bilbaíno de 52 años, padre de cinco hijos, dos de los cuales son agentes de la Ertzantza (policía autónoma), acostumbraba a detenerse todas las mañanas en el bar de la gasolinera de Elorriaga, a medio camino entre la salida de Vitoria por la carretera de Irún y la sede de la academia del cuerpo que dirigía, situada a unos cuatro kilómetros de la capital.

Como cada mañana, Díaz Arcocha aparcó su vehículo particular, un Ford Escort de color azul metalizado, matrícula BI-6948-AH, en el estacionamiento de la gasolinera, a unos 10 metros de la entrada del pequeño bar y a menos de cinco metros de uno de los surtidores.

Una docena de personas, varias de ellas agentes de la Ertzantza, desayunaban en el bar cuando, poco después de las 9.30 horas, entró en el local el superintendente -tal era la denominación de su cargo- de la policía autónoma. Desayunó un café con leche. La explosión se produjo cuando, una vez consumido su desayuno, el oficial acababa de poner en marcha su vehículo para dirigirse a la academia de Arcaute.

Las investigaciones del equipo de desactivación de explosivos de la Policía Nacional confirmarían más tarde que la bomba había sido colocada bajo el coche, con un me canismo de activación por presión colocado en la trayectoria de una de las cuatro ruedas del vehículo. La bomba estalló en el momento mismo en que el coche iniciaba su marcha.

Es probable que los terroristas colocaran algún otro vehículo entre el de Díaz Arcocha y la cristalera del bar, puesto que en otro caso sus movimientos habrían sido, verosimilmente, advertidos desde el interior del establecimiento. En esa hipótesis, que no pudo ser confirmada dado el mutismo de la Ertzantza, no se descarta que la carga hubiera sido depositada en el interior del coche, quizá bajo uno de los asientos, conectada por cable con el percutor colocado en la rueda. De hecho, las heridas más graves de Díaz Arcocha afectaban, según un testigo presencial, a sus extremidades infe.. riores y glúteos.

Permanecía consciente

Según algunas de las primera personas que acudieron a socorrer a Díaz Arcocha, éste permanecía consciente e incluso hablaba. Los agentes que se encontraban en el interior del bar trasladaron inmediatamente a su oficial al hospital provincial de Santiago, próximo al lugar del atentado. Ingresado a las 9.50 horas fuertemente desangrado, presentaba politraumatismo torácico y abdominal, destrozos con heridas abiertas en glúteos y ambas piernas, y choque hipovolé- Pasa a la página 12 Viene de la página 11 mico (disminución del volumen sanguíneo), así como respiración agónica. Durante más de media hora, los médicos intentaron sin éxito reanimar al herido con respiración asistida y estimulación cardiaca. El parte de defunción fue firmado a las 10.30 horas.

Poco antes de las once de la mañana llegaba al hospital de Santiago el delegado del Gobierno en la comunidad autónoma, Ramón Jáuregui, acompañado por la gobernadora civil de Álava, Alicia Izaguirre. Jáuregui recordó ante los informadores que no era éste el primer ataque terrorista contra la policía autónoma, puesto, que ETA Militar ya había reivindicado en su día el robo de más de un centenar de armas en el cuartel de dicho cuerpo en San Sebastián. "Sí es, sin embargo", añadió, "el primer atentado mortal contra la Ertzantza, lo que le atribuye una especialísima significación política".

El delegado del Gobierno afirmó también que había hablado con el lendakari, José Antonio Ardanza, y "puesto a su disposición cuantas fuerzas puedan ser necesarias para hacer fructificar la investigación sobre el atentado".

En una primera valoración política, Jáuregui opinió que, "frente a lo que parece ser un salto en la estrategia terrorista, se impone una nueva fase en la colaboración y estrechamiento de relaciones entre las fuerzas democráticas a fin de hacer frente a esta lacra".

Elpresidente vasco, José Antonio Ardanza, tras conversar brevemente con los familiares de la víctima, expresó su dolor y condenó "este grave ataque contra una institución genuinamente vasca como es la Ertzantza", y afirmó que el Gobierno por él presidido " no perderá la calma por hechos como éste y seguirá trabajando por la solución de los graves pro blemas de Euskadi".

Salto cualitativo

Por su parte, Luis María Retolaza consejero de Interior del Gobierric vasco, calificó el atentado de "salto cualitativo en la estrategia terrorista, en cuanto que supone un desario frontal a las instituciones autonómicas que demuestra, por lo demás, que siguen existiende fuerzas interesadas en que no prevalezcan esas instituciones representativas de la voluntad de autogobierno del pueblo vasco".

Para Kepa Aulestia, secretario general de Euskadiko Ezkerra "por encima de las siglas que reivindiquen y de las motivaciones que aleguen los autores, este atentado supone un golpe directo contra una institución cuya existencia ha estado siempre en el centro de la reivindicación de autogobierno del pueblo vasco. Constituye también un golpe contra la convivencia civil que, poco a poco y en medio de grandes dificultades, se iba abriendo camino en nuestro pueblo".

La capilla ardiente con los restos del teniente coronel se instaló, a las 16.30, en la academia de la policía autónoma. El féretro fue cubierto con una ikurriña, y sobre ella quedó la txapela que usaba el jefe asesinado. A la capilla ardiente acudieron numerosas personalidades, entre ellas el presidente del Gobierno vasco y el gobernador militar de Álava, general Alfredo Muñiz. Los funerales se celebrarán hoy, a la una de la tarde, en la iglesia de San Miguel de Vitoria, y a ella asistirá el Gobierno vasco en pleno, así como, probablemente, el ministro del Interior, José Barrionuevo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de marzo de 1985

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