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Frustrado un nuevo intento de acuerdo en el consejo de la Caixa de Catalunya

Un nuevo intento de buscar una solución a la crisis de poder en la Caixa de Catalunya, una reunión del consejo a la que estaba prevista la asistencia de todas las partes, resultó frustrado. Los consejeros designados por la Diputación de Barcelona no se presentaron alegando una "desobediencia" del director general, Joan Bilbao, al negarse a cursar un comunicado del presidente en funciones, el vicepresidente Santiago Marimón. Bilbao niega el incidente. Desde el 18 de septiembre no se celebra ningún consejo con asistencia de todos los vocales.

Después de diversas gestiones para distender el problema y aproximar posturas, se había convocado para anoche un consejo al que estaba prevista la asistencia de todos los vocales. Para dar validez o completar la convocatoria ya realizada desde el anterior consejo, el vicepresidente primero y presidente en funciones, Sarntiago Marimón, dictó un comunicado para los consejeros, que se negó a cursar el director general, Joan Bilbao. "La negativa a cursar el escrito de Marimón determinó que, como protesta por la falta de garantías y de disciplina, los consejeros designados por la Diputación, no asistieran al consejo", según fuentes de este sector. Bilbao negó a EL PAIS que se hubiera producido este incidente: "Hay consejo cada martes, convocado por el secretario, y quien no asiste es porque no quiere".El clima que parecía facilitar la frustrada reunión plenaria de ayer era producto de dos hechos. El primero, un acuerdo, del 30 de octubre, del plenario de la Diputación de Barcelona en el que todos los grupos representados -incluyendo a CiU- pidieron que no se modificaran los estatutos de la caja, contra el parecer de quienes desean alterar la cláusula de que la presidencia debe recaer en uno de los consejeros designados por la Diputación, entidad fundadora y garante de la caja. El apoyo de Convèrgencia a esta resolución podría disuadir a algunos de los consejeros representantes de los impositores del proyecto de reforma, ya que depende de la Generalitat dar validez o no a los acuerdos de reforma de estatutos que se tomen en la asamblea general extraordinaria del próximo día 9.

Otro hecho que relajó la tensión fue una reunión mantenida el pasado viernes por el presidente de la diputación y algunos representantes del llamado bloque conservador de la entidad, el que respalda a Joan Bilbao.

Tras la frustrada reunión de anoche disminuyen las posibilidades de una solución negociada. Es inminente, sin embargo, un nuevo contacto entre las partes, esta vez con presencia de la Generalitat, que podría impedir que se llegase a la asamblea del día 9 en el actual estado de hostilidad. Sin ello, la Generalitat tendría que enfrentarse a la disyuntiva de plegarse al bloque conservador y bendecir la reforma estatutaria que la diputación considera irregular, con el consiguiente conflicto institucional, o bien expedientar al director por reiterada indisciplina.

Hoy concluye el plazo para recurrir contra la resolución de la Generalitat que archiva las actuaciones sobre la destitución de Josep Lluís Sureda como presidente. Este recurso será presentado hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 1984

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