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La muerte del autor español del Oeste

Las novelas de Marcial Lafuente Estefanía seguirán publicándose despues de la muerte de su creador

El escritor español Marcial Lafuente Estefanía, autor de cerca de 3.000 novelas del Oeste, falleció anteayer en Madrid a los 81 años, a causa de una pulmonía doble, fue enterrado ayer en el cementerio madrileño de La Almudena. Considerado como un Corín Tellado del Oeste y como un Salgari español, va a sobrevivir a su propia existencia, porque sus hijos continuarán la tradición literaria de su padre y seguirán escribiendo novelas que serán firmadas con el nombre del autor fallecido. Marcial La fuente Estefanía consiguió a lo largo de su vida llegar a un público muy amplio que lo leyó incansablemente. El escritor toledano, que residió durante muchos años en Arenas de San Pedro (Ávila), escribió sus novelas de nobles y violentos vaqueros ambientadas siempre en el lejano Oeste americano, que él conoció a principios de los años 30. Él decía, jocosamente, que en el conjunto de sus historias había enterrado a más de 200.000 muertos, pero él mismo era un ser pacífico.

Marcial Lafuente Estefanía, el español que alimentó la fantasía de millones de lectores con más de 2.600 novelas del Oeste norteamericano, fue enterrado ayer en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Falleció el pasado martes, en esta misma ciudad, a los 81 años, a causa de una pulmonía. La muerte de Marcial Lafuente Estefanía no detendrá la prolífica aparición de los libros de este autor, cuyos hijos ya venían colaborando con él y que seguirán escribiendo, con el nombre de su padre, las novelas que tanta popularidad le dieron a éste. Un contrato con la editorial Bruguera, que publica semanalmente las obras de Marcial Lafuente Estefanía, garantiza esta continuidad que convierte el nombre del autor fallecido en un símbolo de este tipo de trabajos literarios.Marcial Lafuente Estefanía se llamada en realidad Marcial Antonio Lafuente Estefanía, y como Antonio Estefanía se reseñó ayer su fallecimiento en las notas oficiales sobre muertos en Madrid. Nació en Toledo, vivió en Madrid, pero fue un enamorado de Arenas de san Pedro (Ávila).

El prolífico escritor, que había sido internado en el Hospital Provincial hace unos días, fue uno de los más leídos de las últimas décadas. Sus libros inundaron los quioscos y librerías no sólo de España sino de América Latina e incluso de Estados Unidos. La universidad del Estado de Tejas solicitaba periódicamente las novelas de Marcial Lafuente y las grababan para que pudieran ser escuchadas por los ciegos hispanohablantes.

Hijo de un periodista y escritor, Marcial Antonio Lafuente Estefanía escribió su primera novela del Oeste en 1942, bajo el título de La mascota de la pradera. "Empecé a escribir prácticamente en un rollo de papel higiénico. No tenía cuartillas, no tenía pluma; entonces decidí utilizar el lápiz y el papel de retrete. Estaba en una sala quinta de uno de los hoteles en los que me recluyó el Gobierno", relató en una de sus últimas, entrevistas. Marcial Lafuente era muy reacio a las entrevistas y a hablar de su vida personal. Fue ingeniero industrial y ejerció como tal en España., América y África. Estuvo encarcelado en varias ocasiones tras la guerra civil española, y luego marchó al exilio.

Libros para el ambiente

Recorrió gran parte del territorio de Estados Unidos entre los años 1928 y 1931, lo que le sirvió posteriormente para ambientar sus novelas del Oeste. Le interesaba mucho la verosimilitud en sus historias. Trataba de ceñirse a la verdad histórica, geográfica y botánica del Oeste norteamericano. Para ello solía recurrir a tres libros en particular: una obra muy completa de historia de Estados Unidos, un atlas muy antiguo de este país, donde aparecían los pueblos de la época de, la conquista del Oeste, y una guía telefónica estadounidense en la que encontraba los nombres de sus personajes.Marcial Lafuente Estefanía no se parecía en nada a sus héroes. De baja estatura y fuerte complexión, fue creador de personajes que medían siempre un promedio de seis pies y seis pulgadas, vaqueros rubios y amantes del orden y la violencia. En sus relatos había siempre muchas muertes, alrededor de 200.000 en los cuarenta años de su carrera. Novelas que los adolescentes de hace un par de décadas leían con fruición, y que muchos adultos leían también sin admitirlo.

Sus hijos Francisco y Federico han colaborado desde hace unos años con su padre en la redacción de estas novelas, utilizando indistintamente el nombre de Marcial Lafuente, gracias a un contrato entre los tres. De esta forma seguirán apareciendo novelas de este autor semanalmente en los quioscos. Las novelas se reeditan continuamente, y durante años se han venido publicando en tiradas, de 30.000 ejemplares. Federico Lafuente, hijo del escritor, visiblemente conmovido, declaró que ellos seguirían trabajando tal como habían estado haciéndolo hasta ahora. Hace más de un año que Marcial Lafuente no escribía y hace varios años que sus hijos proseguían la labor literaria de su padre.

"Lo admirable en Marcial Lafuente Estefanía fue su descomunal capacidad de crear mundos imaginarios sobre realidades tan apartadas como las del Oeste norteamericano, aislado en su pueblo de Arenas de San Pedro (Avila)", dice el escritor Juan Cueto. "Era una especie de Salgari español que, como él, era capaz de transportar al lector a un mundo de aventuras que le absorbían." El crítico y profesor Ricardo Gullón manifestó su pesar por el fallecimiento de Lafuente Estefanía. "Fue un autor de novelas populares porque quería llegar a un público determinado, y logró hacerlo. Lo hizo con dignidad y con la intención de mantener el género en un nivel que otros escritores similares no tenían", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de agosto de 1984