Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

España, en la trastienda

Los ciudadanos de seis países de la Comunidad Económica Europea (CEE) acuden hoy a las urnas para elegir sus representantes en el Parlamento Europeo junto a los de otras cuatro naciones que celebraron sus comicios el pasado jueves. Este segundo Parlamento Europeo elegido directamente, según diversas encuestas, girará discretamente a la izquierda, y una de sus posibles novedades será la formación de un grupo parlamentario verde.

La campaña para las elecciones al Parlamento Europeo ha servido de ocasión para que se oigan alusiones a las consecuencias positivas o pésimas, según los oradores, que el ingreso de España y Portugal en la CEE tendría sobre los países miembros actuales. Walter Scheel, ex presidente liberal de la República Federal de Alemania, defendió, por ejemplo, la ampliación de la Comunidad, en una entrevista publicada en el General Anzeiger, con el mismo ahínco con que el candidato comunista griego, Vassilis Efremidis, sostenía en Le Drapeau Rouge de Bélgica que su partido se opondrá al ingreso de España, como se opuso al ingreso de Grecia.Entre los socialistas italianos, habitualmente entusiastas para la causa española, ha habido alusiones a las cuotas del vino y a los problemas que plantearía en ese sector el ingreso de España.

Especial interés tiene la posición de Simone Veil, que cuando presidía la Cámara de Estrasburgo era una firme defensora de la ampliación, y que ahora ha abordado el tema con un gran jarro de agua fría: "La entrada de esos dos países", dijo en Bretaña, refiriéndose a España y Portugal, "nos parece muy prematura". Ocurre que la señora Veil encabeza este año la primera lista conjunta que presentan a éstas elecciones los giscardianos y los neogaullistas de Francia. Es sabido que el RPR de Chirac siempre militó contra el ingreso de España. En cuanto a la ex presidenta del Parlamento Europeo, que procede de las filas giscardianas, no está al margen de las vicisitudes de la campaña.

Los comunistas galos no han cambiado de actitud, y el propio Georges Marchais ha reafirmado las razones de su no habitual: "La ampliación de la CEE", dijo en plena campaña, "agravaría de manera dramática la mutilación del potencial agrícola e industrial de Francia". Por parte de los socialistas, Pierre Mauroy reiteró en Tarbes que tanto España como Portugal "tienen derecho a obtener, por fin, una respuesta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 1984