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De cómo un libro es un globo, o un globo, un libro

El texto de la valla dice: Feria del Libro. En la parte de abajo, una silueta del estanque. Ocupando todo el centro de atracción visual, un enorme globo multicolor. Supongo que se trata de una nueva versión del aforismo macluhaniano según el cual la galaxia Gutenberg perece, no a manos de íos audiovisuales, sino de los aerostáticos. En un país cuya máxima creación literaria es un personaje que se vuelve loco por leer libros, no es de extrañar este pudor a mostrar los libros.La construcción de metáforas visuales, o algo así, que son capaces de inventar para no hablar de las cosas tal como son es bastante inverosímil.

Si el símbolo de la Asociación de la Prensa es una pluma de ganso, no es sorprendente que a los responsables de la cosa se les ocurra convocar a la más importante feria de editores y libreros del.país con un globo.

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La pregunta es: ¿Por qué la gráfica oficial es generalmente tan mediocre?

Hace un mes las salas de la Biblioteca Nacional alojaron una insólita exposición. Se trataba de una selección de cubiertas para libros realizados por Daniel Gil, el maestro de todos nosotros en el diseño editorial.

Las cubiertas de Daniel Gil han constituido para nosotros, los diseñadores, una referencia inevitable de técnica y rigor, de imaginación aplicada y control creador. Y para ustedes, lectores, una inagotable fuente de aprendizaje estético, placer y comprensión del diseño.

Como diseñador, lo que me asombra no es tanto el talento de Gil, que al llegar al número 100 de la colección ya era una evidencia, como la inteligencia de su editor al llegarjuntos al 1.000.

Es el cóctel perfecto

Mézclense tres partes de buen diseño, tres partes de excelente dirección editorial y cuatro de inmejorable gestión empresarial y obtendrá un producto insólito en nuestro panorama cultural.

¿Qué extraño fenómeno ha ocurrido?

Es bastante simple. Un cliente sensible y riguroso ha confiado en un diseñador sensible y riguroso. Un diseñador trabaja por encargo, y la forma, margen y cualidad del encargo determinan el resultado.

Salgo a la calle. Una valla publicitaria me arrastra durante unos minutos. Magnífica. Es sólo el dibujo de un cigarrillo y un eslogan. Me acerco para ver el autor. Tan sólo Contrapunto, una agencia anónima, en letra pequeña.

Y otra vez la evidencia. En esa valla hay estímulo, inteligencia visual, rigor e innovación estética.

Quizá no sea muy sano el interés de Tabacalera, pero yo le agradezco haber encargado y aceptado este trabajo, interrumpir el paisaje de la ciudad con ese dibujo espléndido.

La nicotina mata mucho más que la estupidez. Olvídese del globito y vaya al libro porque es precisamente un libro. Es decir: el más versátil y poderoso medio que ha creado el hombre para aprender a ser cada vez más hombre.

Y si además usted no tiene la intención de fumar, la cosa es perfecta.

Alberto Corazónes especialista en diseño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de mayo de 1984.