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Fotonoticia:

Espontáneos en la plaza de toros de Valladolid.

El concurso de ganaderías que organizó ayer el Ayuntamiento de Valladolid, coincidiendo con las fiestas patronales de san Pedro Regalado, suscitó la emoción de los aficionados y televidentes en el quinto toro de la corrida. El astado, de nombre Lisonjero, iba a ser devuelto a los corrales cuando dos espontáneos, cubiertos por sendos chándales verdes, le cortaron el paso e intentaron lidiarle, uno después de otro. Mostraron buenas maneras y hasta probaron la última suerte hasta en tres ocasiones, sin éxito. Al final se rindieron a la autoridad por quebranto del reglamento, y Lisonjero, que correspondía al diestro Roberto Domínguez, fue sacado del ruedo aún con vida por los cabestros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1984